El Real Madrid ha entrado en una compleja crisis administrativa con la inminente conclusión del fichaje del jugador marfileño Yan Diomandé, de 19 años, ya que el club blanco corre el riesgo de superar el número máximo de jugadores permitido según la normativa de LaLiga, lo que sitúa al presidente del club, Florentino Pérez, ante un dilema urgente que requiere soluciones rápidas antes del cierre del mercado de fichajes.
Según el diario español "Mundo Deportivo", la estrategia del Real Madrid en el mercado de fichajes veraniego, que parecía tener unos contornos claros, ha chocado con un severo obstáculo reglamentario, ya que las contrataciones que el club ha cerrado este verano incluyeron a Cucurella, Dumfries, Bernardo Silva y Konaté, además del fichaje aún no oficial de Diomandé, lo que elevaría el número total de jugadores del equipo a 26, es decir, uno más del permitido conforme a la normativa de la competición.
El mayor problema reside en que todos los jugadores actuales se niegan a abandonar el equipo pese a que algunos de ellos están fuera de los planes del cuerpo técnico, siendo el francés Eduardo Camavinga el ejemplo más destacado de esta crisis, ya que el entrenador José Mourinho le comunicó de forma explícita que no tendría oportunidad de jugar si decidía quedarse, pero la intención del jugador francés es mantenerse en el equipo a cualquier precio. Lo mismo ocurre con Raúl Asencio, que no está dentro de los planes del técnico portugués, y para quien el club lleva semanas tratando de encontrar una salida sin éxito.
Ante este atolladero, que no resulta ajeno al Real Madrid en los últimos años, el club no descarta recurrir a soluciones polémicas que ya ha aplicado anteriormente, entre las más destacadas la venta del 50% de los derechos de algunos jugadores, la fórmula que se utilizó en el traspaso de Fran García al Real Betis, y que también permitió a jugadores como Álvaro Rodríguez, que actualmente juega en el Bournemouth, y Mario Gila, que se incorporó recientemente al Milan, liberar espacio en la plantilla del primer equipo, conservando un rédito económico futuro de esos traspasos.
Entre las opciones planteadas figura también inscribir a los jugadores menores de 23 años en la lista del Real Madrid Castilla, el filial, como ya ocurrió la temporada pasada con el argentino Franco Mastantuono, quien, pese a no haber jugado nunca con el segundo equipo, dejó libre un lugar en la lista del primer equipo a cambio de llevar un dorsal poco habitual, el número 30.
Pérez corre contra el tiempo para resolver este espinoso asunto, ya que la directiva del Real Madrid debe realizar un esfuerzo excepcional para garantizar que no se pierda la oportunidad de inscribir a los nuevos jugadores, y que el equipo cuente con una plantilla competitiva y equilibrada que se ajuste a la normativa al inicio de la nueva temporada.




