EDITORIAL
Leo Messi no falla ante el Athletic Club. El Barcelona no atraviesa su mejor momento pero sabe que puede contar con el rosarino frente al cuadro bilbaíno, al que ha marcado en todos y cada uno de los últimos cinco enfrentamientos que ha disputado. Messi, por lo tanto, es sinónimo de gol cuando el Athletic Club visita el Camp Nou, escenario en el que el rosarino reserva la mayoría de sus recitales desde hace meses, no en vano lleva ya cinco meses sin ver puerta lejos del templo barcelonista.
Sin embargo el conjunto vasco se le da bien a Messi, que en total ha marcado dieciséis goles en los últimos dieciséis partidos en todas las competiciones, una estadística que el Barcelona necesita que se mantenga tras el empate ante el Girona y la derrota a domicilio del Leganés. Ernesto Valverde insiste en que "fue un accidente" porque "el equipo encajó dos goles de forma consecutiva" y recuerda que "no se puede atacar bien sin defender bien y viceversa". Que Messi -o cualquiera de sus compañeros- tenga opciones de marcar, pues, se intuye como algo crucial pensando en recuperar el equilibrio perdido.
Messi al margen habrá cambios esta tarde con respecto a Butarque. Luis Suárez y Jordi Alba regresarán al once mientras que Samuel Umtiti se caerá del mismo. Pero tanto da quien juegue. El Barcelona da muestras de haber perdido el rumbo, resultado más, resultado menos, y no logra que el rosarino, que sigue interviniendo con la misma regularidad que suele, aparezca donde es realmente decisivo.
La errática trayectoria de juego del Barcelona en este inicio de temporada hasta está aguando las prestaciones del que fuera el jugador más resolutivo del planeta y a pesar de que Valverde considere que "no hay similitudes entre lo que pasó en Roma y el partido ante el Leganés", o reengancha al rosarino con el equipo cuanto antes o esto acabará peor que la última aventura europea.

