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Barcelona 2022Getty Images

El Barça sobrevive en el infierno turco y está en cuartos

El Barça ya está en cuartos de la Europa League. Y lo está después de sobrevivir a uno de los partidos más duros e intensos de la temporada. No hubo tregua, ni siquiera con el público, que sudó el partido de la misma manera que hicieron los jugadores, incluso participando actívamente y físicamente con el lanzamiento de algunos objetos que cayeron cerca de un Jordi Alba que no quería jugarse el pellejo sacando de banda cerca de la afición rival en unos últimos minutos finales demasiado calientes. Incluso el árbitro paró durante unos minutos el encuentro. Pero fueron tan calientes como emocionantes, hasta que el árbitro señaló el final que tanto tiempo llevaba esperando el equipo azulgrana después de tanto esfuerzo y sufrimiento.

El Barcelona comprobó que el infierno turco existe. Entre el hervor ambiental del Nef Stadyumu y la altísima intensidad que impuso el Galatasaray en la primera media hora de partido, los de Domènec Torrent inyectaron un agobiante dolor de cabeza a un conjunto barcelonista que se vio superado hasta el minuto 37, hasta que Pedri decidió parar el tiempo para que el Barça recobrara la vida tras el gol merecido de Marcao. Con pocos recursos en ataque, con las ayudas llegando tarde, con demasiadas imprecisiones en la construcción y con menos vigor que los locales, el equipo de Xavi aún tuvo suerte de marcharse al descanso salvando los muebles después de una primera parte en la que sufrió como hacía tiempo no experimentaba.

El gol de Aubameyang tras un buen inicio del segundo tiempo permite al Barça seguir vivo en una competición que ni de lejos se antoja tan sencilla como se podía imaginar en un inicio. El equipo azulgrana tiene la obligación de ganarla, pero ni los rivales, ni los partidos serán fácilmente superables. Lo comprobó el Barcelona en Turquía, donde sufrió prácticamente durante noventa minutos. Ni el segundo del Barça rebajó la euforia de los locales, que apretaron tanto como pudieron en un tramo final en el que pudo pasar de todo, desde el empate del Galatasaray hasta el tercero de los catalanes, que las tuvieron en las botas de Sergio Busquets y Dembélé. Pero ni uno ni otro marcaron y el Barça estará en el sorteo del viernes, en el que ya no habrá rival favorito. Si lo era el Galatasaray, después de estos octavos de final ya no vale hacer pronósticos.

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