Decía Alejandro Dumas que la llave de la vida se encuentra en tener esperanza y saber esperar. Porque, cuando eso sucede y llegan los grandes logros, estos se disfrutan mucho más. Un mantra que tiene más que interiorizado el joven portero Jesús Ruiz Suárez (Esplugues de Llobregat, 1997), pues al fin, está viviendo su gran sueño: abrirse paso en esto del balompié. Y lo está haciendo con creces, defendiendo de maravilla la portería de la Agrupación Deportiva Alcorcón en Segunda División.
Un club que, después de una mitad de temporada más que desastrosa, está ya descendido a la Primera RFEF, pero que está intentando levantar el vuelo y terminar con dignidad en los que, al menos por ahora, serán sus últimos partidos en el fútbol profesional. Y gran parte de culpa de ello la tiene Jesús Ruiz, un portero al que nadie le ha regalado nada y que, a pesar de su juventud, ha tenido ya que buscarse las habichuelas por media España. “He tardado en llegar, porque a los porteros siempre nos cuesta más. Pero me ha llegado y sé que soy un afortunado. Por eso salgo a disfrutar cada partido. A pasármelo bien”, afirma Jesús Ruiz, repleto de ilusión, que atiende a Goal para hablar de su buen momento. La pasada semana se salió, en el triunfo de los suyos por 0-3 ante el Zaragoza. Y ello no fue casualidad.
Trabajo en la sombra
El cancerbero se formó en la cantera del Cornellá, de donde saltó a la del Espanyol. Después, estuvo en Ibiza, Tarazona y en el filial del Mallorca, donde llegó a ir convocado en Primera División. Hace un año y medio, en el verano de 2020, llegó al Alcorcón, como tercer portero del primer equipo. El titularísimo era Dani Jiménez, una auténtica leyenda en Santo Domingo. “Es el mejor portero de Segunda División. He aprendido muchísimo de él. En todas las facetas, porque para mí también ha sido como un padre”, cuenta Jesús a este diario digital.
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Y es que Dani Jiménez es un ejemplo de profesionalidad, de constancia, de esfuerzo y de templanza. Valores, todos ellos, que también están intrínsecos en el ADN de Jesús Ruiz. “Muchas veces, puedo parecer un bicho raro dentro de un vestuario. Porque no me gusta salir ni trasnochar. Al contrario: soy muy tranquilo, quedo con mis amigos y me divierto jugando con la videoconsola. Sé que soy un privilegiado y que, cuanto más me cuide, más tiempo podré vivir del fútbol, que es mi gran pasión”, analiza el portero. Un punto de vista de lo más maduro, y gracias al que el pasado año le ganó la posición a Samu Casado en varias fases para ser el segundo portero de aquel Alcorcón de Juan Antonio Anquela, que se salvó en la última jornada y de una forma de lo más agónica de bajar a Primera RFEF.
Un año desastroso... aunque de oportunidades
Esta temporada, los amarillos no han tenido tanta suerte. La campaña empezó de forma desastrosa. En septiembre ya eran colistas y, en apenas dos meses, ya habían tenido tres entrenadores: Anquela, Jorge Romero y Fran Fernández. Y, a última hora del mercado de invierno, Dani Jiménez se marchaba al vecino Leganés. El gran héroe de la afición se trasladaba a Butarque y el ‘Alcor’ perdía a su gran referente bajo palos. “Me chocó muchísimo, porque no me lo esperaba”, recuerda Jesús. Aunque entonces, se le abrió la puerta. José Suárez, el segundo portero, se había ido unos días antes a Japón, por lo que Fran Fernández tenía que decidir entre Jesús Ruiz, que llevaba casi dos años sin jugar un solo partido, o Cristian Rivero, que acababa de llegar del Valencia. Y el primero ganó la batalla. Por méritos propios.
Desde entonces, Jesús ha disputado once partidos en Segunda División. Poco a poco, ha ido ganando en seguridad, en confianza y en garantías, y cada vez se le ve más cómodo sobre el verde. También gracias a las grandísimas intervenciones que ha tenido que realizar bajo palos en Alcorcón, que le han hecho ganarse el reconocimiento de una hinchada que, a pesar de que estaba muy malacostumbrada a los incontables milagros de Dani Jiménez, ha encontrado en Jesús Ruiz a un nuevo pilar sobre el que apoyarse.
Las figuras de Javi Roda y de Fran Fernández
El joven cancerbero, además, también pone en valor la confianza que ha depositado en él Javi Roda, el entrenador de porteros del 'Alcor' y que conoce y sigue a Jesús desde hace muchos años. Incluso desde antes de que el guardameta llegase a Santo Domingo. “Siempre voy a recordar al Alcorcón, a Fran Fernándezy a Javi Roda. Ellos me dieron la oportunidad de llegar al fútbol profesional y fueron quienes apostaron por mí. Sobre todo Javi, que siempre me ha apoyado y me ha mostrado mucha confianza en todo momento. De no ser por él, no estaría donde estoy ahora”, enfatiza el guardameta, al que no le pudo la presión de sustituir al “mejor portero de Segunda” en Alcorcón. “Ahora, quizá lo pienso y sí que creo que evité muy bien ese vértigo. La gente pensaría: ‘Se va Dani y llega este chaval, al que no conoce nadie’. Pero tengo mucha confianza en mí mismo. Sabía que iba a ir muy bien”, confiesa. No se equivocaba.
Su contrato en Alcorcón expira el próximo 30 de junio y cada vez son más los aficionados que esperan que el guardameta catalán sea quien defienda las redes del equipo en Primera RFEF. Pero, de momento, el portero ni siquiera piensa en ello. “No quiero saber nada del futuro, porque me puede llegar a pesar. Es más, creo que es una falta de respeto pensar en otras cosas. Ahora, solo tengo en mente el partidode este domigno con Las Palmas, porque quiero que la gente sepa que nos vamos a vaciar para acabar lo mejor posible. Un club como el Alcorcón no se merece menos”. Con esa filosofía por bandera, su equipo goleó hace unos días por 0-3 al Real Zaragoza en La Romareda, con un Jesús Ruiz inconmensurable bajo las redes del ‘Alcor’ y que, por tercera vez desde que defiende la portería del colista, no encajó gol. Historias como la suya vuelven a demostrar, así las cosas, que uno de los lemas por excelencia de Diego Pablo Simeone, en ocasiones, también se cumple: “Si se cree y se trabaja, se puede”. Y si no lo creen, pregúntenle a Jesús Ruiz.
Fotografías: Sergio Reyes (AD Alcorcón)




