Tras tres semanas de entrenamientos intensivos, el técnico portugués José Mourinho comienza a consolidar progresivamente el estilo de juego que desea implantar en el Real Madrid, apostando por el esquema táctico 4-2-3-1, que le otorgará múltiples opciones ofensivas, pero que al mismo tiempo lo enfrentará a un verdadero dilema a la hora de elegir el once titular en cada partido.
El diario español Mundo Deportivo señaló que el tercio ofensivo, la zona encargada de generar espacios y dar el pase decisivo a los delanteros, presenta una abundancia sin precedentes en las opciones disponibles para "The Special One" en su regreso al Santiago Bernabéu, trece años después de su marcha.
El inglés Jude Bellingham encabeza la lista de candidatos a ocupar la posición de organizador del juego de manera fija, especialmente tras su actuación excepcional con la selección de su país en el último Mundial, lo que hace que su puesto en el once titular de Mourinho esté prácticamente garantizado.
Sin embargo, la competencia no será fácil para el astro inglés, ya que le disputa el sitio el portugués Bernardo Silva, uno de los fichajes más destacados del presente verano, quien llegó a petición expresa del propio Mourinho, lo que le concede una ventaja especial en los cálculos del técnico portugués.
La relevancia de estas dos estrellas mundiales eclipsa otras opciones disponibles para Mourinho, entre las que destaca el turco Arda Güler, cuyo papel en el Real Madrid sigue siendo intermitente y que no ha tenido la oportunidad suficiente para demostrar su valía, además del marroquí Brahim Díaz, que regresó al club tras su cesión al Milan italiano.
Y pese a que Brahim disputó más de 30 partidos por temporada durante los últimos años, no ha logrado hasta ahora hacerse con la condición de titular, lo que reduce sus posibilidades de competir por el puesto frente al dúo formado por Bellingham y Bernardo Silva.
Y aunque el apretado calendario de la nueva temporada brindará a Mourinho numerosas oportunidades para rotar a los jugadores, las altas exigencias técnicas y la feroz competencia por los títulos obligan al técnico portugués a tomar decisiones difíciles, especialmente en los partidos decisivos.


