Ibrahima Konaté se ha consolidado como uno de los elementos más destacados de la fortaleza defensiva en el Clásico, tras ofrecer una actuación excepcional ante el Barcelona que confirmó la evolución de su nivel y su capacidad para afrontar las pruebas más difíciles, convirtiéndose en un pilar fundamental del sistema defensivo que José Mourinho pretende afianzar.
Según el diario español «As», el defensa francés logró superar las duras críticas que recibió la temporada pasada con el Liverpool, ya fuera por la caída de su nivel o por la no renovación de su contrato, para mostrarse en el estadio del Camp Nou con una imagen completamente distinta y ofrecer una actuación defensiva marcada por la solidez y la concentración, que lo hizo parecer una roca difícil de superar.
Desde el pasado 13 de julio, Mourinho exige a sus jugadores mostrar «hambre» y deseo de ganar, tanto en los partidos como en los entrenamientos en la sede del club en Valdebebas.
Y Konaté fue uno de los jugadores que asimiló rápidamente el mensaje del técnico, sin necesidad de escucharlo más de una vez.
Antes del duelo ante el Leipzig, que terminó con victoria de su equipo por 4-1, el defensa francés habló de Mourinho diciendo: «No necesita hablar constantemente, posee un aura que no tienen muchos entrenadores».
Estas declaraciones reflejan el nivel de aprecio mutuo entre ambas partes, sobre todo porque el entusiasmo y la concentración de Konaté dentro del campo no necesitan confirmación.
Los números del defensa francés evidencian la magnitud de su influencia en el apartado defensivo, pues encabeza la lista de jugadores del equipo en cuanto al número de disparos que han logrado interceptar, tras bloquear 12 remates, aventajando por cuatro a su perseguidor más cercano, Rüdiger.
Getty ImagesEsta cifra refleja la capacidad de Konaté para intervenir en los momentos decisivos, pese a que este aspecto del trabajo defensivo no siempre recibe la atención que merece.
La fortaleza de Konaté no se limita a interceptar remates, sino que su influencia se extiende a los duelos físicos, que afronta con gran contundencia, pues no concede a sus rivales espacio para superarlo con facilidad.
Esta solidez es uno de los rasgos más destacados que llevaron a Mourinho a dar su aprobación en cuanto se le comunicó que se había cerrado el fichaje del defensa francés.
En contrapartida, sus intervenciones contundentes le han supuesto cuatro tarjetas amarillas hasta el momento, convirtiéndolo en el primer jugador del conjunto blanco amenazado con la sanción en la Liga española esta temporada.
Aun así, Konaté disputó el Clásico bajo amenaza de sanción, pero salió del encuentro sin recibir ninguna tarjeta, a pesar de la tensión que acompañó al partido, en una señal adicional de la evolución de su rendimiento y de su capacidad para controlar sus intervenciones.
Gracias a los niveles que ofrece, Konaté se ha impuesto como una opción fundamental en el eje de la defensa, hasta el punto de que el veterano defensa Rüdiger ha pasado a ser el primer suplente en la actualidad.
Al mismo tiempo, Huijsen busca desarrollar el aspecto físico de su rendimiento defensivo, después de haber fijado ese objetivo entre sus prioridades el pasado verano, y encuentra en su compañero francés un modelo con el que medir su propio progreso, lo que quizá explique ese giro hacia la cautela que caracteriza ahora la nueva versión del defensa español.
Getty ImagesSin embargo, el comienzo de Konaté con el equipo no estuvo exento de errores, pues el pasado final de agosto se produjo un tropiezo evidente durante su primera aparición en Liga en el estadio Santiago Bernabéu ante la Real Sociedad.
En una de las jugadas, el defensa francés reaccionó con rigidez ante el regate de Oyarzabal y se alejó de su marca una distancia de dos metros, lo que brindó la oportunidad a Sucic de anotar el gol del empate 1-1.
Aquel error trajo a la memoria la imagen que había ofrecido Konaté con el Liverpool la temporada pasada, cuando fue objeto de críticas por su rendimiento.
Pero su nivel experimentó una notable mejoría desde el largo parón que pasó en su mayor parte en la sede de entrenamientos de Valdebebas, tras sufrir un leve problema físico.
Después de que Konaté pareciera lejos de la puesta a punto requerida durante el duelo ante la Real Sociedad, su rendimiento fue evolucionando de manera progresiva hasta alcanzar su punto álgido en el Clásico, en el que protagonizó una de las jugadas defensivas más destacadas del Real Madrid esta temporada, confirmando su capacidad para convertirse en un muro difícil de traspasar.
La prueba más destacada de las cualidades de Konaté llegó durante dos intentos consecutivos de Lamine Yamal por el costado contrario, pues el defensa francés logró neutralizar el peligro de la estrella del Barcelona empleando dos estilos diferentes.
En el primer intento, se apoyó en la fuerza de su cuerpo y sus brazos para alejar a Yamal del balón, sin perder el equilibrio ni provocar su caída, antes de intervenir de nuevo en el segundo intento, lanzándose con rapidez al suelo para cerrar el ángulo de tiro e impedir que el balón pasara, en una jugada que reflejó la velocidad de su respuesta y su precisión a la hora de tomar decisiones.
La necesidad de blindar el cierre defensivo
Konaté ofreció un partido perfecto en el Clásico y demostró que es capaz de constituir la base sobre la que Mourinho quiere edificar su sistema defensivo, pues el técnico portugués busca recuperar la solidez defensiva que permita al equipo terminar los partidos sin encajar goles, algo que el Real Madrid solo ha logrado dos veces durante la presente temporada, ante el Málaga y el Villarreal.
La importancia de esta cuestión aumenta si se tiene en cuenta que el equipo no ha conseguido mantener su portería a cero ni siquiera en algunos partidos que resolvió con una ventaja cómoda, ya que durante la victoria sobre el Sevilla por 4-1, el Real Madrid encajó un gol que dejó el marcador en 3-1, y lo mismo se repitió durante el triunfo por el mismo resultado ante el Leipzig, después de que el conjunto alemán marcara su gol cuando el marcador indicaba una ventaja del equipo blanco por 3-1.
Y pese a que encajar goles no representa un gran problema cuando el equipo logra cosechar victorias, Mourinho no pasa por alto esta brecha, pues es consciente de que mantener la portería a cero sigue siendo un elemento fundamental a la hora de construir un equipo fuerte y capaz de competir.
De ahí la importancia de que Konaté siga ofreciendo sus últimos niveles, de modo que ayude al Real Madrid a recuperar el equilibrio defensivo y a alcanzar la estabilidad que anhela Mourinho.



