El horario es demasiado tarde para los niños, ha llovido durante buena parte del día o estamos en un fin de semana largo que invita a irse a la montaña. Ya le pueden poner las excusas que quieran, pero el Barcelona no cautiva a sus socios. El equipo va justo de talento, siendo generosos, y verle jugar no provoca sonrisas. Pero la situación es mucho más grave. La gente no va al campo.
Que en el Camp Nou hubiera este sábado 37.000 espectadores es un problema de club. La triste entrada de este fin de semana en el feudo culé define a la perfección el estado de ánimo del barcelonismo, alicaído tras un año turbulento en todos los ámbitos de la entidad. Que el equipo no atraiga es triste para los futbolistas que pisan el césped cada fin de semana, pero también impacta muy negativamente tanto en las cuentas, ya mermadas de antes, como a la hora de comercializar la marca para conseguir nuevos ingresos.
¿Qué puede vender el Barcelona cuando se sienta con un posible patrocinador? Ya no tiene a Messi, ni a Griezmann, ni a Suárez. No gana títulos, no juega bien al fútbol, no tiene entrenador, tampoco a una estrella mediática que mueva masas y, exceptuando el día del Clásico ante el Real Madrid, no lleva a su público al estadio. Además, el campo está viejo, sucio y desgastado. Los 37.000 espectadores del encuentro ante el Alavés son menos, incluso, que los 39.000 que asistieron al primer partido de Champions League ante el Bayern de Múnich. La diferencia, este sábado podía entrar el 100% del aforo. Ante el Bayern, solamente el 40%.
Ver al Barcelona provoca tristeza. Los jóvenes intentan tirar del carro -Gavi y Nico son los mejores-, se ven pocos detalles de calidad, al equipo le falta desequilibrio, no hay talento y en defensa es demasiado frágil. Con muy poco le marcan goles. El equipo tiene diez minutos de lucidez en cada partido, pero fallar en las áreas le tortura y le martiriza a nivel psicológico. Los jugadores no van con la cabeza erguida, sino con los brazos abajo. Incluso el Alavés, uno de los equipos que menos genera de LaLiga -de hecho solo llevaba cinco goles en diez jornadas-, es capaz de marcarle y de llevarse un punto del Camp Nou. El Barça necesita urgentemente a Xavi Hernández. Por lo menos, para ilusionarse con algo.

