Lo que tiene Neymar es ese toque: puede hacer cinco goles en un partido, dar tres habilitaciones y ser la gran figura, pero casi siempre se destaca por otra cosa. Tiene una gracia para jugar diferente a la de cualquier otro jugador en el mundo.
El crack del PSG lo volvió a demostrar en la brutal goleada ante Bordeaux por 6 a 2.

