"¿Cómo piensan marcar a Cristiano Ronaldo?", "¿Qué se habla al interior del equipo para frenar a Cristiano?", "¿Cómo valora el equipo el tener a un jugador como Cristiano Ronaldo?", "¿Cuánta diferencia puede marcar Cristiano?". Las preguntas se repiten una y otra vez aún cuando el entrevistado no es el delantero portugués. Elementos mexicanos y lusitanos escuchan estos cuestionamientos a diario. No hay día ni momento en que no salga a la luz, el nombre de Cristiano Ronaldo.
No es para menos. El atacante viene de ser campeón de la Champions League y, recientemente, levantó el título de la Eurocopa con su Selección. Además es considerado uno de los mejores jugadores de la historia. Evadir preguntas sobre él sería egoísta. El poder que tiene su nombre es más grande que sus logros futbolísticos.
Portugal llegó a Kazán el miércoles por la noche, rodeada de seguridad. En su hotel la esperaba un recibimiento típico de la ciudad: danzantes y dulces de la región. A las afueras se encontraba un grupo de aficionados; 100, quizá. No es porque no generen expectativa, sino porque pocos fueron creyentes de que "en verdad vendría Cristiano".

