La noche del sábado y la madrugada del domingo en Lima fue, como se preveía, 100% rubronegra. La mayoría de los hinchas del Flamengo concentraron sus festejos en el Parque Kennedy del distrito de Miraflores. Mucho ruido en cada esquina, gritos desaforados , abrazos, cervezas y pisco sours en todos los bares y restaurantes de la zona. La explosión de un festejo que esperó casi cuatro décadas. Pero entre tanta alegría brasileña, también hubo momentos de reconocimiento para el rival, un Riverque, pese a haberse mancado en el final, jugó un partidazo, estuvo a minutos de retener la corona y se fue con la frente en alto y aplaudido por su gente.
Gallardo: "Duele pero siento orgullo"
Por segunda vez en cinco años y medio, el Millonario perdió una final internacional. Algo que sólo le había ocurrido, en Japón, ante uno de los mejores Barcelona de la historia. Sin embargo, este golpazo tremendo contra el Fla no altera absolutamente nada de lo que pasó y pasará en el ciclo de Marcelo Gallardo, el principal culpable de inyectar ese gen ganador que se tradujo en un total de 15 finales alcanzadas desde mediados del 2014. El gran responsable del cambio de paradigma que se produjo en Núñez.
"Tenía muchas ganas de hablar con Gallardo, pero no pude. Soy muy fanático de él. Quiero felicitarlo porque tiene un equipo muy calificado, tal vez fue el primer equipo que nos puso en dificultades. Quería felicitarlo por la campaña, ganaron la (edición) pasada. Podría haber ganado este año también, pero fue para Flamengo. Soy un admirador de Gallardo”, sorprendió Gabigol, en zona mixta. Al igual que el autor de los dos goles en tres minutos que sentenciaron, no fueron pocos los flamenguistas que, en medio de los festejos, se cruzaron con hinchas de River y los felicitaron sinceramente por el equipo y el DT que tienen.
Es que más allá de la todavía inexplicable caída en el Monumental de Lima, el proceso del Muñeco está marcado a fuego por el éxito y, en particular, por la competitividad que mostraron los distintos equipos que supo conformar. La misma que le permitió meterse en dos nuevas finales en el 2019. La misma que, temporada tras temporada, le garantiza a River llegar a instancias decisivas siempre, en todos los torneos que dispute.
Son tres finales de Copa Libertadores, una de Copa Sudamericana, tres de Recopa, una de Mundial de Clubes, una de Suruga Bank, tres de Copa Argentina y tres de Supercopa Argentina. Son diez vueltas olímpicas -y podrían ser once si le gana a Central Córdoba dentro de diez días-. Es nada menos que la época más gloriosa de la historia de uno de los clubes con más historia. Es entender que, más allá de cualquier accidente deportivo que cualquier equipo puede tener, mientras siga Gallardo, River está condenado al éxito.




