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Celta y Girona repartieron puntos en un partido sin defensas

23:09 CEST 29/9/17
Maxi Gomez Celta LaLiga
Seis goles en Balaídos, donde los defensas fallaron muchísimo; el tanto de Wass pareció matar el encuentro, pero Juampe salvó el punto catalán.

Celta y Girona abrieron la séptima jornada de Liga con uno de esos encuentros que son un goce para el espectador neutral y pura desesperación para los dos técnicos, que vieron toda la noche como sus dos defensas hacían aguas de manera continua. Solo el buen hacer general de los dos porteros impidió que se vieran más goles.

La primera parte que se vio en Balaídos fue absolutamente loca, en particular sus primeros dieciseis minutos. Comenzó dominando el conjunto visitante, avisando en los primeros minutos con un cabezazo de Juanpe que sería representativo de la laxitud defensiva que reinaría en estos primeros 45 minutos de encuentro. Córner en el que el central remataría totalmente solo ante la estatua de la defensa y de Rubén, que vieron como para su suerte el balón se marchaba desviado.

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Pero el Girona a pesar de defender con 5 hombres tampoco era un fortín. Así lo comprobaron Aspas y Maxi Gómez cuando conectaron en el área para el remate defectuoso del delantero. Y así lo comprobó poco después Pione Sito, que remataría totalmente solo en el área de cabeza un centro medido de Wass desde el lateral de la misma para poner por delante a los gallegos abriendo los 8 minutos de locura absoluta en los que cada ataque se convertía en gol.

Porque en la siguiente jugada, un centro desde la izquierda de Mújica era rematado por un Portu más listo que nadie para adelantarse a toda la línea defensiva de los celestes y matar al primer toque.  1-1.   Y en la siguiente del Girona, una jugada a balón parado, Hugo Mallo mide mal en el salto para que Juanpe la ponga de cabeza al segundo palo donde Stuani a placer le da la vuelta al resultado para el 1-2 en el minuto 15. Y para cerrar esos 8 minutos de demencia absoluta, Jozabez encontraba a un Maxi Gómez en carrera ante el agujero defensivo que dejó el Girona, que más bien parecía llanura, y el uruguayo se imponía en el mano a mano a Gorka para colocar de nuevo las tablas en el marcador.

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El resto de la primera mitad fue poco excitante en comparación, como no podía ser de otra forma. Dominó ligeramente el Celta pero el encuentro era básicamente de ida y vuelta. Se estiró brutalmente Rubén ante el latigazo de Maffeo e hizo lo propio Gorka ante el misil de Pione Sisto.  Y acabó apretando algo más el Celta aunque sin puntería, para que el marcador no volviera a moverse antes del descanso.

Entre cambios y lesiones, el comienzo de la segunda parte fue un coitus interruptus con respecto a la desbocada primera. Pero ya sí dominó claramente el Celta a un Girona que solo se acercó con un disparo lejano de Pere Pons que desvió atento Rubén a córner. Pero el Celta estaba al dominio de las operaciones y solo Gorka en la doble parada de la jornada, primero a un trallazo de Roncaglia dentro del área y luego a un remate a bocajarro de Maxi Gómez, retrasó lo que parecía inevitable.

Y que acabó llegando, de nuevo a balón parado, en una falta magistral de Wass cuyo efecto fue tan inusual que pareció que había desviado la barrera, aunque las repeticiones mostraron que no, elevando el tanto del danés y dejando en mal lugar a Gorka. Un Gorka que compensó volviendo a lucirse para evitar la sentencia de Aspas, de nuevo rematando solo en área pequeña.

Parecía que el gol del Celta iba a ser definitivo pero los de Unzue volvieron a naufragar en defensa en una falta lateral en el que los defensas del Girona controlaron hasta 3 balones sueltos en área de Rubén, para que en el último de ellos Juampe de tiro cruzado batiera al meta del Celta, certificando el merecido reparto de puntos en un encuentro sin zagas.