Marco Verratti sigue sin estar en el mercado. El PSG se resiste, no ya a venderle, sino a negociar su salida. Ni siquiera el hecho de que su representante, Donato Di Campli, le haya trasladado al club su intención de marcharse al Barcelona rechazando el sueldo récord de 12 millones de euros que le ofrecen en el Parque de los Príncipes disuade a Nasser Al Khelaïfi, enrocado. El PSG no vende. En este contexto, solo el Barcelona puede desatascar la situación.
El centrocampista considera que ya ha realizado dos gestos importantes por su parte y no quiere realizar ninguna declaración pública hasta que el Barcelona no demuestre, a su vez, que apuesta seriamente por él. El club azulgrana, por su parte, va con pies de plomo. Asume que la operación es sumamente complicada y no solo por temas económicos, que también. En todo caso, la cuestión financiera puede mejorar a partir del sábado, cuando arranque 'de facto' el ejercicio 2017-2018, permitiendo al club volver a gastar sin miedo a comprometer los balances, pues si los gastos superan el Ebitda los Estatutos resuelven la convocatoria inmediata de elecciones.
Será, pues, a partir del 1 de julio cuando el Barcelona contará con fuerzas renovadas para insistir frente al PSG, que regresa al trabajo el próximo día 4 de julio. El rotativo italiano La Gazzetta dello Sport incluso ha asegurado que Verratti tiene la intención de no presentarse, una medida a la que el propio jugador no se ha referido de forma pública. Tanto él como el Barcelona saben que la operación es complicada pero ahora es el turno del Barcelona. El próximo movimiento debe venir desde el Camp Nou, de lo contrario, la operación se complicará todavía más si cabe.

