Cruz Azul no la pasaba bien en la final de la Leagues Cup contra Tigres antes de tomar ventaja en el marcador. Y esa tensión se notaba en los jugadores de la Máquina, quienes lo trasladaron hasta a la tribuna. Un ejemplo de ello fue Milton Caraglio, quien reclamó airademente a los suyos que se hicieran sentir.
En el segundo tiempo, cuando el electrónico todavía se encontraba a ceros, el delantero se acercó a las gradas y gritó con ademanes de por medio: "¡alienten, alienten, están callados!".
Al menos para el argentino, la reacción de los simpatizantes consistió en empezar a exclamar más fuerte el típicio "¡Azul, azul!". Minutos después llegarían el primer y segundo tanto de los Celestes para calmar los ánimos del exAtlas.

