El Anthony Gordon comenzó la temporada de forma excepcional con el Barcelona y logró ganarse rápidamente la confianza de la afición gracias a sus aportaciones ofensivas, pero su nivel ha experimentado un notable descenso durante los últimos partidos, después de que desaparecieran sus pases decisivos y disminuyera su eficacia de cara a portería, lo que le obliga a recuperar su brillo y a ofrecer un rendimiento acorde con su elevado valor económico.
Según el diario español «As», Gordon recibió un recibimiento excepcional por parte de la afición del Barcelona, tras repartir 5 asistencias en las cuatro primeras jornadas de Liga, aunque ese brillo no duró mucho tiempo.
Durante sus cinco partidos siguientes en la competición, disponiendo de descanso en el encuentro ante el Racing, no dio ninguna asistencia, y su balance goleador tampoco fue mejor, ya que se limitó a marcar un único gol frente al Getafe, pese a que su registro de goles esperados alcanzó los 2,29, según los datos de la web «StatMuse».
La situación no fue muy distinta en la Liga de Campeones, donde marcó un único gol ante el Galatasaray en Estambul, tras el célebre regate de Lamine Yamal, sin añadir ninguna asistencia a su cuenta.
El descenso de Gordon no se limita únicamente a los números, pues el aspecto más preocupante reside en la desaparición de esos toques que marcaron la diferencia durante su arranque con el equipo.
A pesar de contar con unas cualidades físicas destacadas y de su capacidad para moverse constantemente sin balón y repetir desmarques y esfuerzos, sus decisiones en las situaciones ofensivas no llegan con la calidad esperada.
Esto cobra aún mayor importancia si se tiene en cuenta el valor del fichaje, que ascendió a 70 millones de euros, ya que el club contaba con él, junto a Rodri, como una de sus grandes apuestas en la presente temporada.
Los problemas de Gordon de cara a portería parecían al principio de la temporada un simple tropiezo pasajero, sobre todo porque ofreció buenas actuaciones con la camiseta de la selección de Inglaterra y marcó ante Unai Simón en el estadio de Wembley, además de perforar las porterías de Croacia y la República Checa.
Pero su brillo internacional no se reflejó en su rendimiento con el Barcelona, donde encontró una clara dificultad para traducir sus movimientos en goles, y mostró síntomas de frustración durante el encuentro ante el Sevilla en el estadio Sánchez-Pizjuán, en un momento en el que le faltó la contundencia en numerosas situaciones.
Pese a estas dificultades, las valoraciones de Gordon en los portales especializados siguen siendo buenas, con una media de 6,79 en Liga y 7,09 en la Liga de Campeones, según los datos de la web «StatMuse».
Estas cifras reflejan su capacidad para ofrecer aportaciones variadas y ayudar al equipo en distintas facetas, pero no ocultan el problema más destacado, que reside en el descenso de su influencia ofensiva y en la falta del toque decisivo.
Las presiones sobre Gordon se multiplican cuando se trata de los grandes partidos, en los que se espera que un jugador de su valor marque la diferencia.
Durante los encuentros ante el Real Madrid y el Paris Saint-Germain se mostró activo, se movió bien y dio muestras de peligrosidad, pero volvió a sufrir la indecisión y la falta de contundencia en los últimos metros, un punto que necesita desarrollar para demostrar que merece ser uno de los elementos imprescindibles del equipo.
El valor del fichaje revela la magnitud de la apuesta que el Barcelona depositó en el jugador, tras pagar 70 millones de euros, más otros 10 millones en variables.
Asimismo, su capacidad para ocupar distintas posiciones de la línea de ataque lo convierte en parte del proyecto del club a largo plazo, lo que le exige ofrecer un rendimiento más estable.
Los encuentros ante el Aston Villa, equipo de la ciudad a la que pertenece Gordon, y el Atlético de Madrid durante la próxima semana serán dos citas importantes para que el jugador recupere su eficacia ofensiva y demuestre su capacidad para cumplir las expectativas depositadas en él.







