Los 26 goles en 29 partidos que lleva Darío Benedetto por torneos locales desde que llegó a Boca son una cifra que está a la altura de las de los mejores delanteros del planeta. Sin embargo, hay un detalle en la estadística que la vuelve aún más impresionante: de esos tantos, más de la mitad (16) significaron el 1-0 definitivo o transitorio para el Xeneize. Más aún: de los 17 encuentros en los que el Pipa marcó, en 16 hizo el primer gol del partido.
El 1-0 sobre Lanús de hace dos fines de semana fue el octavo encuentro en el que el delantero fue el único goleador del equipo de Guillermo Barros Schelotto: en el torneo pasado había marcado en otros dos 1-0 (Defensa y Justicia y Newell's), en tres 1-1 (Rosario Central, Patronato y Huracán) y en un 2-0 (Banfield) y en un 2-1 (Unión). En los restantes nueve en los que marcó, hubo algún otro compañero que también anotó, pero solamente en cinco de esos partidos Boca habría ganado sin los tantos del pelado: en los 3-0 sobre Olimpo, Independiente, Arsenal y Gimnasia, Benedetto hizo dos y el restante fue de Pablo Pérez, Benítez, Maroni y Pavón, respectivamente; mientras que en el 3-1 del torneo pasado sobre Vélez, el Pipa marcó uno y los restantes fueron de Peruzzi y Pavón, y en el último choque con el Fortín, que terminó 4-0, dos fueron de Benedetto, uno de Fabra y el restante de Domínguez en contra.

Contra Olimpo, el torneo pasado, el 2-2 habría terminado en derrota sin el grito del goleador (Centurión marcó el restante), mientras que con San Lorenzo la victoria 2-1 habría sido empate 1-1 por el tanto de Walter Bou, al igual que hubiera sucedido con Quilmes si el nueve no marcaba su triplete para el 4-1 (Centurión fue el autor del otro).
En definitiva, sin los 26 goles de Benedetto, Boca habría sumado 26 puntos menos de los 72 que sacó entre el torneo pasado (63) y el actual (9): casi la tercera parte del total de las unidades conseguidas por el Xeneize vinieron directamente desde los pies del delantero. Impresionante.



