El Athletic Club costeará los gastos de restauración de la legendaria Gabarra 'Athletic', la embarcación en la que el equipo de Bilbao celebró en la Ría del Nervión sus títulos de Liga, Copa y Supercopa en 1983 y 1984, con una partida que "no llegará a los 200.000 euros".
La rehabilitación se iniciará la próxima semana tras el acuerdo alcanzado por el Athletic y el Museo Marítimo de Bilbao-Itsasmuseum, donde se encuentra el barco en dique seco desde 2013, y tienen como objetivo que "pueda ser utilizada para la celebración de éxitos deportivos".

El proyecto ha sido presentado en el Itsasmuseum por el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto; la presidenta del museo y diputada foral de Euskera, Cultura y Deporte, Lorea Bilbao, y el presidente del Athletic, Aitor Elizegi.
"Estamos volviendo a soñar. No estamos haciendo algo para el mes que viene ni para esta temporada o la que viene. Estamos haciendo algo para el futuro. Ponemos las bases para que la Gabarra pueda volver a la Ría y ojalá lo haga para celebrar títulos del Athletic, de los leones y de las leonas", dijo Aburto.
Cuestionado sobre si la Gabarra acogería también los posibles títulos del equipo femenino, Elizegi fue tajante: "¿solo hay un Athletic, no?".
Una tradición histórica
La gabarra 'Athletic' fue construida en 1960 en los Astilleros Celaya de Erandio, por encargo de la Junta de Obras del Puerto, actual Autoridad Portuaria de Bilbao, para el transporte de material y tiene unas dimensiones de 18,5 metros de eslora, 8,5 metros de manga, 1,7 metros de puntal y un calado de 1,14 metros.
El proceso de industrialización iniciado en Vizcaya a fines del siglo XIX hizo de este tipo de embarcación un elemento indispensable para la riqueza del territorio. Lla Ría fue la vía elegida para trasladar el hierro desde las minas hasta los 23 cargaderos existentes, situados todos ellos entre Olabeaga y Portugalete. Desde allí, vía ferrocarril, el hierro viajaba a los más diversos lugares.
Las gabarras partían desde Urazurrutia, junto a Bilbao-La Vieja, y se dirigían a Asúa. Las que portaban mineral, se dirigían a Olabeaga, pero las que acarreaban dinamita, lo hacían hacia Zorroza. Curiosamente, estas últimas llevaban una bandera roja que avisaba del peligro de su carga, un presagio de lo que les depararía el futuro.



