Lucha de gigantes. El primer envite en Anfield y el segundo en el Santiago Bernabéu.Una eliminatoria de poder a poder entre los dos últimos finalistas de la Liga de Campeones en París. Aquella noche, el equipo blanco se hizo con un nuevo título en una noche nefasta para los Reds, pero especialmente para sus aficionados.
El cruce llega en medio del infausto recuerdo de lo sucedido fuera del Stade de France antes y después del partido. Los hinchas ingleses tuvieron extremas dificultades para acceder al estadio y, hace pocos días, quedó demostrado que no fueron culpables sino víctimas de los malos procedimientos policiales, además de las injustificadas acusaciones de los estamentos de poder en Francia (y de varios periodistas de renombre en España) tras el encuentro.
Aquel día, los aficionados de Real Madrid y Liverpool se unieron tras el partido para defenderse de asaltos e intentos de robo en los alrededores del estadio. En esta ocasión, ambos vuelven a verse amenazados. En esta ocasión, por la falta de entradas para aficionados visitantes en ambos estadios. La UEFA impone un 5% de la capacidad del estadio como mínimo. Pero Florentino Pérez sólo quiso dar 1.800 tickets a los Reds (cuando deberían haber sido entre 3000 o 3500) y en Anfield sólo habrá 1500 madridistas (cuando lo normal hubieran sido 2300).
Dentro ya de lo futbolístico, el Liverpool llega en el mejor momento de la temporada. Sin embargo, para ello sólo ha necesitado un par de victorias consecutivas en partidos de cierta difcultad (el Merseyside Derby y el partido frente al Newcastle fuera de casa). Reencontrándose consigo mismo y recuperando jugadores clave tras lesiones de cierta duración (Van Dijk, Diogo Jota, Firmino). Finalmente encuentra cierto equilibrio en el mediocampo con Fabinho, Henderson y Bajcetic (el hombre del momento en el noroeste de Inglaterra).
Esa serie de piezas induce a pensar en un Liverpool que basará su estrategia en la transición. La presencia física de Núñez por la banda izquierda, Gakpo en el medio más el virtuosismo de Salah por la derecha, siguen haciendo al conjunto de Klopp un equipo temible. Alisson en la portería está cuajando una gran temporada (también provocada por el mal hacer defensivo).
Quedan varias incógnitas sobre cómo planteará el equipo la defensa sobre Vinicius con las infinitas carencias atrás en el lateral derecho o cuál será la respuesta de jugadores poco experimentados en estos escenarios como Bajcetic, Núñez o el propio Gakpo. Pero siguen quedando vestigios del plantel que incluso estuvo en la final de Kiev en 2018 (Salah, Van Dijk. Robertson, Alexander-Arnold, Firmino o Milner). Los pilares de Klopp.
El Liverpool se juega muchísimo en esta eliminatoria. Con un paso muy irregular en la Premier League y eliminado de la FA Cup (por el Brighton) y la Copa de la Liga (por el Manchester City). Ha sido incapaz de ganar al Arsenal, al Manchester United o el Chelsea e incluso ha caído derrotado ante rivales de menor entidad como el Brentford, el Leeds, el Wolverhampton Wanderers o incluso el Nottingham Forest.
En caso de caer y no remontar el vuelo, quién sabe qué decisión podría tomar Klopp al final de la temporada. La ingratitud ha aparecido en algunos sectores (mínimos) de la afición y el técnico alemán se lo piensa. Todo ello, con el club en venta, la estructura interna del club en plena revolución y un estadio en plena reforma (el fondo de Anfield Road). Las cosas pintan mejor en Liverpool que hace una semana pero el fango sigue rodeando a equipo y club. Se juegan mucho.
El pesimismo está instaurado en la afición ante los recientes precedentes de 2018, 2021 y 2022. Tres asaltos para el Real Madrid y esa sensación de poder e infailibilidad en las grandes citas acogotan a cada aficionado Red. Será una eliminatoria increíble y un partido tremendo. Es una lucha de gigantes. Pero el Madrid es favorito.
Juan Yagüe
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