Las caras de los jugadores barcelonistas tras ganar la Copa del Rey eran de satisfacción desbocada. Había uno, sin embargo, cuya sonrisa sincera delataba muchísimo más que mera alegría por un título. Se trataba de Aleix Vidal, que pudo reaparecer apenas después de lesionarse, precisamente, frente al Alavés. Se le diagnosticaron cinco meses de baja para recuperarse de la luxación en el tobillo derecho que le provocó una entrada de Theo Hernández. Regresó solo tres meses y medio antes, y quiso el destino que delante tuviera al Alavés en una final.
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"Quién lo iba a decir pero así fue, los tiempos de la recuperación se recortaron muchísimo" celebraba el catalán ante la pregunta de Goal. Había entrenado durante toda la semana con total normalidad y "con muy buenas sensaciones". Luis Enrique Martínez, que le había dejado en el ostracismo buena parte de la temporada sin que trascendiera públicamente la razón, le concedió siete minutos para que pudiera volver a sentirse futbolista. "Es de agradecer pero debo decir que esperaba el detalle de Luis Enrique" soltó con toda la sinceridad del mundo. Sigue siendo un misterio por qué el asturiano le señaló durante tanto tiempo tras perder en el Camp Nou frente al cuadro vitoriano en la tercera jornada de Liga. No volvió a jugar hasta la decimoctava.
"Ya le he dicho a Luis Enrique lo que pienso a la cara" explicó. Y fue algo muy poco polémico porque "no soy una persona rencorosa". Si acaso, "me llena de orgullo haber logrado revertir una situación muy complicada antes de lesionarme", por lo que sólo expresó palabras de agradecimiento hacia el que hasta el sábado ha sido su entrenador. De agradecimiento y hasta de sabiduría."Le deseo lo mejor allá donde vaya y si quiere descansar, que lo haga porque lo merece pero quien sabe, en el mundo del fútbol puede pasar de todo e igual en el futuro acabamos coincidiendo de nuevo".
De hecho, ni siquiera tuvo malas palabras para el jugador que le lesionó cuando el marcador de Mendizoroza mostraba el 0 a 6 con el que el Barcelona liquidó al Alavés en la Liga. "Hablé con Theo tras el partido y ya le dije que no le guardo rencor porque no vi mala fe en ningún momento, son cosas que pasan aunque es verdad que igual con el 0 a 6 quizá no hacía falta que fuera con la fuerza que fue pero gracias a Dios he podido recortar los plazos de la recuperación y lo cierto es que me siento muy bien".
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Y ahora que Aleix vuelve a sentirse futbolista tiene por delante un futuro por lo menos interesante. Es el único lateral derecho de un equipo que el lunes tendrá entrenador nuevo y en el que -casi- todos parten de cero. El ex del Sevilla tiene clarísimo dónde quiere estar dentro de un mes y medio, cuando el cuadro azulgrana retome los entrenamientos. "Creo que soy un jugador muy válido para el estilo del Barcelona y lo he demostrado cuando he recibido confianza y he tenido ocasión de jugar". Ante el Alavés "no estaba para jugar noventa minutos". Las cosas serán muy distintas en julio, ya en las mismas condiciones que el resto de sus compañeros. "El entrenador tendrá la palabra".




