Pocos jugadores han caído en el Real Madrid como lo ha hecho David Alaba. El austriaco se ha convertido en uno de los líderes del vestuario madridista en muy pocos meses, algo que se ha visto en muy pocas ocasiones.
De hecho, a muchos futbolistas les cuesta arrancar en el Real Madrid. La camiseta blanca "pesa" más que la mayoría y soportar esa presión nunca es fácil. Lo dijo el propio Ancelotti este domingo cuando habló de Tchouaméni y Camavinga, pero nunca lo dijo ni lo dirá de Alaba.
Le pasó a Zidane, Marcelo, Benzema, Modric o Courtois, pero todos ellos se repusieron y han acabado triunfando de blanco. Otros como Coentrao, Illarramendi, Nuri Sahin, Danilo o Jovic no fueron capaces de soportar esa presión inicial, tras la cual llega la impaciencia de un público implacable que eleva esa situación difícil a insoportable hasta que no te queda más remedio que dejar el club.
Sin embargo Alaba ha demostrado tener una personalidad y una ambición que casan a la perfección con el Real Madrid. Desde el principio formó una pareja de centrales muy sólida con Militao, aportando además una salida de balón impecable y una visión de juego impropia de un zaguero. Todo ello hizo que se ganase el respeto y la admiración del Bernabéu.
Pero además de sus condiciones físicas y deportivas, lo que ha convertido a Alaba en un fichaje inmejorable es su condición de líder. Tanto en el campo como en el vestuario. Este mismo domingo Fede Valverde reconocía que se había convertido en un jugador muy importante para los jóvenes y es evidente también su complicidad con Modric, Kroos o Benzema, los líderes del vestuario.
Una imagen que define a la perfección a Alaba llegó en la remontada ante el PSG. Y no, no me refiero a la escena de la silla. Si no a cuando poco antes de iniciarse la remontada Militao cayó al suelo con problemas musculares y Alaba le levantó y le convenció de que debía aguantar por el bien de todos. Luego pasaría lo que tendría que pasar y esto pasaría a un segundo plano, pero ese tipo de escenas no se olvidan en el Bernabéu.
Toda esta mezcla, junto al hecho de que llegó gratis, convierten a Alaba en uno de los mejores fichajes que ha realizado el Real Madrid en los últimos años. Con 30 años recién cumplidos, el austriaco apunta a dar aún muchas alegrías al Santiago Bernabéu.


