Eugenio Corini, excentrocampista y ahora entrenador (actualmente en el Union Brescia), se sincera en una entrevista concedida a La Gazzetta dello Sport, de la que reproducimos los fragmentos más destacados.
Al principio de su carrera, tras el Brescia llegó la Juve.
«Era el verano de Italia ‘90. Llegué a la Juve con Baggio. Robi era una estrella del rock, yo un desconocido. Y muchas veces Trapattoni nos puso a compartir habitación: una persona única, me gastaba un montón de bromas. Por la noche nos pasábamos todo el tiempo jugando a la Pinnacola. Cuántas partidas entre Baggio, Carrera y yo. Nadie quería perder».
Y cuando Robi no estaba, el diez era usted…
«Sí, pero solo porque nos asignaban los números del uno al once. Bromas aparte, fue un honor llevar el diez tanto en la Juventus como en el Nápoles. Solo tengo un pesar: la única vez que me enfrenté a Maradona le pedí la camiseta, pero se la había prometido a Casiraghi. Y piensa en lo extraña que es la vida: tres años después, ese diez lo llevé yo».

