La derrota de Marruecos ante Francia no se debe solo a la diferencia de calidad individual. Todos saben que la selección de los «Gallos» tiene un ataque temible liderado por Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, además de mayor fuerza física y mejor organización táctica.
Pese a ello, Mohamed Wahbi pareció entrar al partido con la idea de no perder en lugar de ganar, cediendo el control a Francia desde el inicio.
Marruecos ha brillado en el torneo, pero ante Francia renunció demasiado pronto a su mayor arma: la audacia ofensiva.








