El Athletic Club es verdaderamente el orgullo de Bilbao. Incluso los locales que no siguen el fútbol apoyan al equipo, que ha sido, durante más de un siglo, un símbolo desafiante del pueblo vasco y de su cultura.
«No se puede entender al Athletic Club sin entender nuestros valores», dijo el miembro de la junta Igor San Roman. «Este club ha defendido un modelo único en el mundo, los valores y principios que hemos logrado promover a lo largo de nuestros 127 años de historia: lealtad a un club, lealtad a unos colores y, sobre todo, lealtad a la comunidad que representa.
«Hay un mensaje que perdura, y es que la lealtad no ha muerto. Ese es el mensaje que queremos que transmitan nuestros jugadores».
Y lo siguen haciendo porque el Athletic nunca ha abandonado su orgullosa política de contar solo con jugadores con raíces vascas o formación vasca.
Obviamente, es una estrategia de captación bastante restrictiva. Puede que el País Vasco esté formado por siete provincias históricas que se extienden desde el norte de España hasta el sur de Francia, pero en total suman algo más de tres millones de personas.
El Athletic, sin embargo, aprovecha al máximo el talento del que dispone invirtiendo con fuerza en el fútbol base. También cultiva cuidadosamente el profundo vínculo que ya existe entre Bilbao y su equipo de fútbol. Como explicó el defensa Dani Vivian a The Guardian, «es como si no eligieras ser aficionado del Athletic; naces con ello.
«Para nosotros, no se trata solo de la historia reciente, no solo del deporte, sino de la forma en que el club trata a su gente, de cómo llega a ella. Es una manera de ser muy especial, que muy pocos clubes pueden crear».
En consecuencia, aunque el club tiene un área de captación relativamente pequeña, el resultado final es una plantilla compuesta por esos mismos valores, orgullo y pasión.
El Athletic se convierte así en «una forma de vida», como lo expresó el legendario extremo Julen Guerrero, para todos y cada uno de los jugadores afortunados de representar al club y a su propio pueblo.
«Está muy arraigado, ahí, en la forma en que trabajamos con nuestra cantera, en nuestra ideología», explicó Vivian. «Hay una identificación que todos compartimos en el vestuario: eso sin duda nos ayuda a competir».