Ander Herrera PSGGetty Images

Por qué Ander Herrera

Firma Lartaun de AzumendiGoal

No son demasiados pero tampoco una cifra desdeñable. Habrá quienes se hayan visto sorprendidos por algunas de las reacciones de los que no quieren que vuelva a vestir de rojiblanco. Lo cierto, es que en este Bilbao del siglo XXI y las redes sociales, las sorpresas son relativas. Alguien enciende una chispa y, en ocasiones, logra que se propague un incendio.

Que no quieren a Ander Herrera en San Mamés. Los hay que lo intuyen mayor para un equipo que hace un lustro que no juega más allá de los Pirineos. Otros argumentan que supondría un tapón para el crecimiento de algunos de esos jóvenes que no han derribado aún la puerta de la titularidad indiscutible. No son tantos, pero uno se encuentra a socios y aficionados que no son capaces de dejar atrás la salida del centrocampista en 2014 a pastos más competitivos y mejores pagadores.

Pero de entre todos los que no desean la llegada a Herrera al Botxo, también se encuentran los que lo señalan como cercano a determinados postulados políticos, conocedores tan íntimos como deben de ser de la esfera más personal de Herrera los que así se expresan. No tengo ni idea, ni me importa, cómo es políticamente el todavía volante del PSG, pero tampoco recuerdo que a futbolista alguno del Athletic se le cancelara por su presunta cosmovisión.

En todo caso, parecen ser más los que cada día se expresan a favor del retorno del canterano del Zaragoza. Entre ellos, y de manera privada y a falta de director deportivo, Ernesto Valverde; que algo tendrá que decir en la que podría terminar siendo una inesperada oportunidad de mercado.

La transición que está viviendo el Athletic se está alargando más de lo deseable, como muestran los datos de los últimos años. Además, la hucha del club necesita más pronto que tarde la consecución de una clasificación europea que permita acometer las inversiones y los gastos que requiere una entidad de nivel medio-alto. Por eso, dar ese salto competitivo no debe fiarse solamente a una plantilla cuyos veteranos van aportando menos cada campaña y en la que los prometedores jóvenes no están aún capacitados para tomar el timón de la nave.

La llegada de Guruzeta al plantel, como única novedad hasta la fecha este verano, no parece que vaya a cambiar la dinámica de un equipo que pide a gritos tener opciones de lograr un salto de calidad. Sin embargo, si a la vuelta del joven donostiarra se sumara el regreso del veterano Herrera, el Athletic se habría reforzado de manera sustancial.

Si Ander Herrera fuera de capaz de finiquitar con éxito su relación laboral con el club parisino y estampara su firma en un contrato en Ibaigane, Ernesto Valverde tendría a su disposición un jugador diferencial. Capaz de utilizar ambas piernas con destreza y sin pensárselo, con dotes de liderazgo –algo que ni mucho menos sobra en el Athletic–. Un futbolista acostumbrado a romper líneas rivales, preciso en el pase al pie y al espacio. Herrera dispara con frecuencia a puerta tanto en incorporación de segunda línea como en estático y desde el borde del área. Por si fuera poco, se aplica en defensa mucho más que en su etapa bilbaína y no se arruga en el tackle. Gusta de organizar el juego y lo mezcla con criterio. Destaca en regalar en condiciones el último pase.

¿Que no es físicamente el centrocampista de 2014? Claro. Pero aun así, su motor no ha sido un problema ni en Mánchester ni en París. Y en cualquier caso, si las fuerzas le fueran abandonando con el paso del tiempo, como es lógico, los cinco cambios del fútbol de hoy minimizarían esa cuestión.

Si los Zarraga, Sancet, Muniain y Vencedor, por citar los que más se podrían ver afectados con su posible llegada, se vieran amenazados ante el regreso de Herrera, no les quedaría sino aplicar el viejo axioma del fútbol de dar lo mejor de ellos mismos para demostrar a Valverde que son capaces de hacer más por el equipo que el centrocampista bilbaíno. En eso, el deporte no tiene secretos.

Lo que se antoja del género bobo es que –por las razones que sean– un equipo que no termina por dar ese salto que se espera de él desde hace tiempo, renuncie a la llegada gratuita de un futbolista que incrementaría de inmediato el valor futbolístico del grupo. Si Jon Uriarte fuera finalmente capaz de ponerle a Ander Herrera en bandeja a Ernesto Valverde y esto supusiera motivo de polémica desde el entorno rojiblanco, habría que empezar a preguntarse qué Athletic es el que quieren los del "no es no". Seguramente, antes de seguir rasgándose las vestiduras, les iría mejor conocer bien la más que centenaria historia de este club.

Lartaun de Azumendi

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