Leo Messi Barcelona Sergio Ramos Real Madrid PSGGetty / PSG

Messi-Ramos: dos soluciones a dos culebrones

LaLiga ha podido vivir en un mismo verano, el actual, dos pérdidas de mucho calado, las de Leo Messi (34 años) y Sergio Ramos (35). Sus respectivos contratos con Barcelona y Real Madrid terminaron el pasado 30 de junio y el argentino está muy cerca de ampliarlo hasta 2026, mientras que el español ya se ha marchado al PSG. Son dos desenlaces distintos a dos historias movidas y polémicas.

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La diferencia ha residido en el grado de predisposición. En el Camp Nou han querido en todo momento la continuidad de Messi, más proclive a quedarse con Laporta que con Bartomeu, al que incluso criticó públicamente en defensa propia. De hecho, el principio de acuerdo entre las partes ha llegado sin que la viabilidad de la inscripción del crack esté garantizada al cien por cien; toca ahora encaje de bolillos en la entidad azulgrana para asegurar el fichaje del rosarino, puesto que su permanencia no se considera una renovación a nivel contable.

Messi, que ha dado el 'sí' para las próximas cinco temporadas, ha accedido a rebajarse el sueldo un 50%, un gesto vital para alcanzar el trato.Si el Barcelona equilibra sus números, por lo tanto, optará a convertirse en un One Club Men, si bien MIami aparece por el fondo.

Sergio Ramos y un 'sí' que fue 'no'

El caso de Ramos es distinto y, a la vez, similar. Como con Messi, se ha mantenido la incertidumbre durante la 2020-21, creyéndose en varios tramos que la solución sería el adiós. Así ocurrió porque el sevillano, al contrario que Messi, nunca se encontró con una directiva dispuesta a lo que fuera necesario para ir algunos años más de la mano.

Florentino Pérez, igual que procedió con Cristiano Ronaldo, antepuso al club al nombre, por mucho que el nombre fuera una leyenda y responsable directo de sus mayores y más recientes felicidades. No accedió el presidente a las peticiones de Ramos, al que le lanzó una propuesta de un curso con rebaja salarial del 10% (lo usual en la plantilla para paliar la crisis del coronavirus).

El futbolista no aceptó de inicio, tampoco después y, cuando se decidió a hacerlo se topó con que la oferta había caducado,como él mismo explicó en su despedida. Por ello se ha mudado a París, lo opuesto a un Messi que, si las restricciones y normativas de LaLiga lo permiten, echará más raíces en Barcelona.

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