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Cristiano borró la sonrisa de Florentino Pérez

7:01 GMT-6 13/03/19
Cristiano Ronaldo - Juventus

Propuse una encuesta en Twitter para conocer si las últimas Champions que había ganado el Real Madrid, las tres seguidas, le pertenecían a Zidane o a Ronaldo. No buscaba el rigor de la votación, porque en esa red social hay poco rigor, pero sí el sentir de la gente. Es evidente que ganó Cristiano, por amplia diferencia, con el que ahora vuelve a ser entrenador del Real Madrid, el “alineador” Zidane. Llevamos mucho tiempo siendo engañados por los portavoces mediáticos del presidente Pérez. Escuché el otro día una frase maquiavélica: “Florentino habla todos los días en la prensa, pero no con su voz”, lo hace a través de los “periodistas Rogelia” (Mari Carmen y sus muñecos). Ellos, en este maravilloso arte de la ventriloquía, difunden el mensaje intoxicado que él trasmite a diario.

La síntesis de la propaganda se basa en que las tres Champions seguidas, cuatro en los últimos cinco años, suplen el fracaso de los blancos en la Liga y la Copa del Rey. La historia reconoce al equipo que reinó en Europa y alcanzó un hito único. Eso es irrebatible, salvo el día que unos desvergonzados jovenzuelos holandeses te pintan la cara en el Bernabéu, te desmontan “el chiringuito”, y te dejan fuera de la competición, esa donde has reinado los últimos 1.000 días. En ese momento se te queda cara de paleto, con boina ajustada y bastón para evitar la caída.

Florentino se sacó de la chistera el conejo de Zidane y consiguió durante un día aparecer como el mago Pérez. El francés, vestido como un futbolista, con jeans pitillo y zapatillas sin calcetines reconoció que la Champions está muy bien, aunque él tiene la espina clavada de lo mal que lo hizo en La Liga (a 17 puntos del Barça) y en la Copa (eliminado por el Leganés en cuartos). Eso lo calificó como “errores cometidos”.

Me parece que no es importante descubrir qué ha cambiado en la cabeza de Zidane para decir hace 284 días que no, y ahora que sí. Seguramente, eso solo lo sepa su mujer, que le ha tenido que soportar en casa, durante este embarazo de nueve meses. Coincidí con Zidane en Córdoba, en El Arcángel, cuando había ido, acompañado de su señora, a ver jugar a su hijo con el Rayo Majadahonda. Quizás ya estaba agobiado por la inactividad en esas fechas, a mí me pareció un tipo feliz. Zinedine no dudó en la llamada de su amigo y protector Pérez, como tampoco dudo cuando le dijo en mayo que “Los jugadores necesitan un cambio. No veo claramente que vayamos a seguir ganando. Mejor cambiar para no hacer tonterías. Necesitan otro discurso, otra metodología de trabajo”. Es un tipo listo este mito del madridismo. No dió pie a que le echaran y ahora tiene tres años de contrato, bien remunerados.

El problema para Florentino es que la alegría le ha durado 24 horas. Solo un día de calma ha podido disfrutar para detener el golpe del descrédito, la mala planificación de la plantilla, el capricho personal de fichar un portero -porque no le gusta Keylor-, la soberbia del no necesitamos más, los fichajes de medio pelo vendidos como superestrellas, o la osadía de remodelar un estadio para trascender a Don Santiago Bernabéu, al que envidia y quiere superar en los libros de historia del Real Madrid.

Cristiano Ronaldo le ha roto esa alegría, sus tres goles al Atlético en Turín han confirmado que el fútbol no es de los presidentes, ni de los entrenadores. El fútbol es de los futbolistas y Cristiano con su presencia y sus goles fue el jugador fundamental que consiguió las últimas cuatro Champions que hay en las vitrinas del Estadio. Sin ese futbolista, al que todos reprobamos un poco, por su altanería y arrogancia, el Real Madrid no podría vender el humo que ha vendido para tapar el fracaso nacional.Como Zidane hay muchos entrenadores, incluso mejores. Como Cristiano, solo hay otro futbolista en el mundo. Florentono no tiene a ninguno de los dos.

José Joaquín Brotons