Ancelotti gana tiempo

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Juan Manuel Serrano Arce / Getty

No hay nada que se lleve las dudas, o al menos que las aleje, como un carro de goles. Y así empezó este extraño Real Madrid de Ancelotti la Liga, ganando 1-4 al Alavés con un equipo sin esencia de revolución, ni radical ni moderada. El triunfo, por lo abultado del marcador y algunos tramos de juego de nivel, ofrece tiempo para continuar en esa dirección... con el difícil fichaje de Mbappé de fondo.

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Los blancos se despidieron de Vitoria tres puntos y muchos detalles para pensar en positivo. De menos a más, con una primera parte de aprobado y una segunda de notable muy alto, mantuvieron la solidez defensiva de Zidane, sólo empañada por el error del gol de penalti local, y mejoraron la efectividad la puntería. El curso anterior promediaron 6,34 tiros para marcar; este lo han comenzado rebajando esa media a 3,75.

El equipo, además, fue al alza no sólo futbolística, sino físicamente, una señal magnífica en pleno proceso de preparación. Las semanas que abren las temporadas son también finales de pretemporadas y la plantilla, con Ancelotti agotando las cinco sustituciones, pareció enchufada. Y el italiano, al margen de esa gestión de intentar que jueguen 16 por partido, demostró que su estilo es fiel al librillo que guio al club a la Décima en 2014, apostando por el balón (59,3% de posesión, con un 89,2% de precisión en sus 584 pases) pero sin recrearse ni pecar de horizontal. 

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Alaba, Modric, Hazard, Vinicius...

Con esos mimbres dejaron sensaciones para la esperanza varios nombres propios. Atrás destacaron el renovado Nacho, dispuesto sin Ramos ni Varane a dar el paso al frente que se le lleva resistiendo toda su exitosa carrera, y Alaba, que se abanicó con el periodo de adaptación. Aunque algo incómodo en la banda de inicio, creció con los minutos y terminó como el madridista con más centros, cuatro, uno de ellos para asistir a Vinicius en el descuento. Le faltó un poco de precisión (15 pelotas perdidas, el que más), pero su presencia en el campo rival fue continua.

En la medular, Modric no para de volar, ajeno a los 36 años que asoman ya en su pasaporte, y Fede Valverde despertó tras el descanso, con una exhibición de superioridad en la carrera del 0-3, de Benzema. Sobre el francés dijo Ancelotti anoche que se le quedaba corta la etiqueta de delantero, y pese a ese doblete que confirma que sigue siendo la gran referencia, tiene razón.

Arriba también se observaron brotes verdes en Bale, con varios tiros lejanos, un regate y dos centros, uno de ellos en el 0-1, y Hazard. El belga lideró en ocasiones creadas (tres) y porcentaje de regates buenos (2/2), aportando una asistencia. La guinda la puso Vinicius, primer cambio pese a su corta pretemporada: en 24 minutos no falló ninguno de sus 13 pases, encaró y se marchó continuamente... y marcó de cabeza. Ancelotti le dijo en junio a la directiva que ve un gran futuro en él y el carioca ya corresponde esa confianza.