A pesar de lo humillante del marcador, el Wrexham hizo un pedazo de historia del club al jugar ante la mayor asistencia que ha vivido jamás. En el London Stadium se registró una asistencia oficial de 59.712 espectadores, aunque esta enorme cifra estuvo compuesta en gran medida por la afición local del West Ham y los abonados. La gran afluencia ofreció poco consuelo a los aficionados desplazados, que vieron a su equipo ir siempre a remolque durante los 90 minutos.
Anthony Patterson logró realizar varias paradas cruciales al inicio del partido, entre ellas desviar un disparo de Bowen al larguero, pero el guardameta acabó quedando totalmente expuesto por su defensa.