El delantero egipcio Hamza Abdelkarim ya no es simplemente una de las principales apuestas de futuro del Barcelona.
El diario Sport señaló que la rápida evolución de Hamza durante los últimos meses ha hecho que su nombre empiece a ganar una fama que trasciende el entorno del club catalán.
La Federación Internacional de Fútbol puso el foco sobre el ascenso y el brillo del jugador, y el organismo internacional incluyó al delantero egipcio entre 7 jóvenes talentos que destacaron en la Copa del Mundo Sub-17 de Catar.
La FIFA sitúa la evolución de Hamza al mismo nivel que la de otros 6 jóvenes talentos que también dejaron su huella en ese torneo, que son: Samuel Inacio (Borussia Dortmund), Cavan Sullivan (Philadelphia Union), Rémy Himbert (Lyon), Matthew Baker (Melbourne City), Noah Fernández (Eindhoven) y Zé Lucas (Cruzeiro).
No cabe duda de que la historia de Hamza explica por qué la FIFA le pone el foco ahora, pues su rendimiento en la Copa del Mundo Sub-17 de Catar fue una de las principales razones que llevaron al Barcelona a tomar la decisión de fichar a un delantero que ya había dejado buenas impresiones en las categorías inferiores del Al Ahly egipcio.
Con la selección de Egipto, Hamza marcó dos goles en 4 partidos de ese torneo, y su evolución no se detuvo tras el final del Mundial.
El Barcelona completó en un primer momento su fichaje en calidad de cedido el pasado febrero, y Hamza solo necesitó 9 partidos con el equipo juvenil para demostrar sus cualidades, tras marcar 6 goles y desempeñar un papel importante en la última etapa de la temporada.
Pero su verdadero salto llegó cuando Hossam Hassan decidió convocarlo para participar en el Mundial 2026, y Hamza no acudió al torneo simplemente para completar la lista de Egipto, sino que disputó 4 de los 5 partidos que jugó el conjunto egipcio, que logró llegar a los octavos de final.
Esta experiencia contribuyó a acelerar una trayectoria que ya avanzaba a gran velocidad y, mientras se encontraba con la selección de su país, llegó también la confirmación de que el Barcelona decidió ejecutar la opción de compra que figura en su contrato, la cual estaba fijada inicialmente en 1,5 millones de euros y puede llegar hasta los 6,5 millones de euros en función de las variables y los incentivos.




