El sábado, tras la victoria ante Escocia en el Estadio Azteca, los seleccionados mexicanos tuvieron permiso para romper la concentración por una noche y organizar una fiesta. Juan Carlos Osorio reconoció que estaba enterado de la situación y era su tiempo libre.
El martes, cuando una revista de nota rosa publicó detalles sobre la reunión, el escándalo acaparó las discusiones que hasta el momento se centraban en lo deportivo: el proceso del técnico colombiano. A casi una semana, Javier Hernández respondió en Facebook Live a los cuestionamientos de los aficionados sobre la fiesta y desmintió algunos datos.

El jugador buscó terminar con los rumores que plantearon incluso una división dentro del equipo: "Estuvimos ahí, cenamos, después llegaron muchos invitados y cada jugador se fue a la hora que quiso irse", y añadió: "Jamás hubo escorts, jamás se pagó para ningún tema similar a eso. Es hasta falta de respeto para todos los invitados que estuvieron ahí".
A una semana de debutar en Rusia 2018 ante Alemania, Chicharito reconoce que ante todo el ruido que generó la celebración: "Si tenemos la oportunidad de volverlo a hacer, creo que no lo volveríamos a hacer".

