El Barça no se quedaba a cero desde la derrota 3-0 en el Allianz Arena del 8 de diciembre de 2021. Ese día, el equipo de Xavi Hernández cayó eliminado de la fase de grupos de la Champions League, en uno de los momentos más complicados de la temporada en un equipo que no conseguía levantarse. Tres meses después, el juego del conjunto catalán ha cambiado radicalmente -también los resultados-, pero el equipo se volvió a quedar sin goles en una nuevo encuentro europeo ante un Galatasaray que supo proteger si portería frente a un Barça que, sin renunciar a su idea, lo intentó sin parar pese a no encontrar el éxito. Los culés se lo jugarán todo en la vuelta, en un Ali Sami Yen que esperará la machada.
Al Barcelona le costó horrores. Dominó considerablemente la posesión de balón -cerca del 80% en el primer tiempo-, combinó cerca del área, pero se embarrancó una y otra vez ante una defensa del Galatasaray que le esperaba sin agrietarse ni medio milímetro, tampoco ante las embestidas por la banda derecha de Adama Traoré, el único futbolista azulgrana capaz de desequilibrar y generar cierta sensación de peligro en las proximidades de la portería rival. Al Barça se le apagó al luz con la pelota en los pies tras varias semanas teniendo éxito y creciendo con el modelo que le ha hecho grande en las últimas décadas. Pero este jueves la ejecución de esas ideas implantadas por Xavi se encalló ante un conjunto dirigido por Domènec Torrent, un técnico que conoce a la perfección los detalles del ADN culer.
Pedri lo intentaba, pero ni Ferran Torres ni Memphis le ofrecían soluciones entre líneas, con desmarques erróneos sin posibilidad de recibir ningún balón filtrado en condiciones. Tampoco conseguía romper líneas con velocidad el Barça, que salía lento e impreciso cuando el equipo rival permitía avanzar metros a Ronald Araujo, el jugador con menos toque del equipo titular, a quién sus compañeros -Nico González y Frenkie de Jong- no ayudaron. A la vista de los evidentes problemas, Xavi reaccionó. Piqué sustituyó a Araujo, Sergio Busquets entró en lugar de Nico y Dembélé ocupó la posición de Ferran en la banda izquierda. Todo ello para intentar resolver las dificultades en la salida del balón y a la hora de incomodar a la defensa del equipo turco, atacando con dos extremos puros sobre el césped.
El Barça mejoró considerablemente con los cambios. También porque el Galatasaray empezó a sentir cansancio y un peso excesivo en las piernas con la velocidad que le implantó el equipo azulgrana en una segunda parte marcada por las incursiones de los rapidísimos hombres de banda al área. Pero pese a la novedad, a la generación de claras ocasiones de peligro de un equipo más agresivo, el Barcelona topó esta vez contra la ineficacia y con un Iñaki Peña que lo sacó todo y que desesperó a un conjunto que tendrá que ir con todo a Estambul en una semana que terminará con la visita al Santiago Bernabéu.
