Gales se clasificó para la Eurocopa y los jugadores, como una piña, festejaron junto a una bandera elaborada por unos aficionados que rezaba así: “Wales. Golf. Madrid”. La fotografía se hizo viral. Corrió de tuit en tuit, de boca en boca y de programa en programa. La reacción mediática a la fotografía fue la esperada. Intolerable. Escándalo. Herejía. Inadmisible. Exclusiva: “Bale se está riendo del Real Madrid”. Así que la Santa Inquisición mediática – a día de hoy, autodenominada como el periodismo alegre–, se puso manos a la obra, zafarrancho de combate, interpretando de manera torticera que el galés se cisca en el club que le paga que, casualidades de la vida, es el club que alimenta la realidad paralela de los telepredicadores. Conclusión: A la hoguera Bale. Antorchas en mano – metafóricamente hablando, por si esto lo lee La Libreta de Van Gaal-, y por supuesto, envuelto en su bandera, limpia y blanca que no empaña, el madridismo con micrófono sacó a pasear el botafumeiro. Objetivo, el de los últimos cinco años: enterrar en chapapote a un tipo que no baila al son que le marcan y que no se ha reído del Madrid, sino de un ex jugador que le atacó sin compasión y también de sus sepultureros de todo a cien. Bale se ríe de la prensa, no del Madrid. Y hace bien.
Bale y sus compañeros, que saben lo que Gareth sufre cuando se le enfanga con gratuidad, han hecho suyo el sentimiento jocoso de unos hinchas que sí le dan cariño. Bale y sus compañeros, que no son ajenos a la situación de un jugador al que han acusado de todo, menos de asesinar a John Fitzgerald Kennedy en Dallas, han dado rienda suelta a una celebración que se mofa de una campaña sistemática de acoso y derribo en los medios. Bale, que cuando ha estado sano ha sido icono de un equipo que ha ganado cuatro Champions en cinco años y que ha facturado goles de todos los colores y sabores, apareciendo en los grandes partidos, ha celebrado con ironía una pequeña noche para sí mismo, pero una enorme para su país. Y Bale, condenado a jugar una partida de dados en la que si saca del uno al cinco le cae un palo y si saca seis, vuelve a tirar, ha hecho lo que le pedía el cuerpo. Ha cometido el terrible crimen de defenderse con sentido del humor.
Gareth Bale se está riendo de todos los que le pegan como si fuera un “punching-ball”, de todos los que le juzgan sin conocer, de todos los que le dicen qué tiene que hacer, cómo tiene que jugar, qué tiene que sentir y a qué debe dedicarse en su tiempo libre. Y de propina, Bale está demostrando que sabe que el sentido del humor consiste en saber reírse de las propias desgracias, incluso de uno mismo. ¿Se está riendo Bale del Real Madrid? “Señora, que si quiere bolsa”. Wales. Golf. Madrid.
Rubén Uría
