ANÁLISIS
El Barcelona busca su propia identidad y quiere hacerlo a partir de valores como la Masía, que siempre dio buenos réditos, particularmente en derbis como el que el cuadro azulgrana disputará el próximo sábado frente a un Espanyol que hoy cuenta con más futbolistas catalanes que el equipo que entrena Ernesto Valverde. De hecho, el técnico barcelonista intenta devolver la tradicional cuota de importancia a los jugadores de casa y ya ante el Alavés formó con ocho canteranos en el once. Solo faltó Rafinha Alcántara, todavía lesionado.
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Fue el once con mayor presencia de canteranos de los últimos años. Para encontrar otro once similar hay que remontarse a la primera temporada de Luis Enrique Martínez en el banquillo, cuando en diciembre de 2014 formó con nueve futbolistas de casa en el 8 a 1 ante el Huesca y repitió, ya en enero de 2015, ante el Elche en la Copa del Rey. Casi tres años después Valverde vuelve a otorgar galones a los de casa después de la progresiva pérdida de peso de los últimos años y que ha conducido al club a contar con una plantilla con los mismos canteranos que encontró Pep Guardiola cuando asumió poderes como entrenador en verano de 2008, aunque resolviera promocionar a los jóvenes Sergio Busquets y Pedro Rodríguez siendo todavía miembros del filial.
Getty ImagesValverde, no obstante, tiene claro que cualquier camino del éxito barcelonista pasa por la Masía y a pesar de que sea poco probable volver a ver ocho futbolistas de casa en el once frente al Espanyol, resulta obvio constatar cómo el Barcelona quiere recuperar su identidad. Sergi Roberto hace tiempo que dejó de ser una promesa y la tremenda química que demuestra con Leo Messi le convierte en indiscutible bajo prácticamente cualquier circunstancia, igual que el núcleo duro del equipo, con el rosarino, Andrés Iniesta, Busquets, Jordi Alba y Gerard Piqué a la cabeza.
A la espera de recuperar a Rafinha, con la continuidad de Aleix Vidal y la llegada de Gerard Deulofeu el equipo mantiene la misma cuota de nueve canteranos de la temporada pasada tras el adiós de Jordi Masip, aunque el vestuario anda todavía lejos de los doce canteranos que tenía Luis Enrique en sus dos primeras temporadas -antes de las salidas de Munir El Haddadi, Sandro Ramírez y Martín Montoya- y todavía más lejos de los catorce con los que contó Francesc 'Tito' Vilanova en la temporada 2013-2014. Pero ante el Alavés ya se vivió un regreso al origen que puede verse estimulado en el futuro más cercano, especialmente si el técnico prefiere al recién renovado Carles Aleñá por delante de Arda Turan, sin sitio.
