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BartomeuGetty Images

Un año sin Bartomeu

El burofax mandado el 24 de agosto por Leo Messi anunciando su voluntad de abandonar el Barcelona fue la chispa definitiva que incendió un entorno azulgrana que llegaba al final del verano hastiado por la dejadez deportiva, económica e institucional de un club que iba a la deriva. El 2020 estaba siendo el peor año -iba a ser el último- del mandato de Josep Maria Bartomeu, un presidente que llegó al cargo tras la dimisión, en enero de 2014, de su antecesor Sandro Rosell. El 27 de octubre del año pasado -hoy se cumple el primer aniversario-, Bartomeu y su junta directiva dimitieron. Lo hicieron antes de enfrentarse a un voto de censura impulsado por casi 20.000 socios, la cifra de participación más alta nunca registrada antes contra un presidente, con la argumentación de no querer poner en riesgo la salud de los ciudadanos en un momento muy delicado de la pandemia.

Bartomeu se marchó despotricando del Govern de la Generalitat de Catalunya por no haber permitido a la junta retrasar la fecha límite para la convocatoria del voto de censura, marcada para pocos días después de esa dimisión. Tampoco lo quiso hacer la mesa del voto de censura, que se hubiera arriesgado a una impugnación por vulneración de los estatutos del club: "La junta tiene que actuar con responsabilidad y no podemos convocar el voto de censura en las actuales circunstancias, había que hacerlo preservando la salud de todos de forma que nadie no dejara de votar por miedo, no queremos situarnos entre dudar entre la salud y la votación, por eso decidimos no convocar el voto y presentar la dimisión".

La junta de Bartomeu llegó a ese extremo tras un año para olvidar, en el que el Barcelona tuvo que afrontar varias crisis importantes. Deportivamente, en enero la junta destituyó a Ernesto Valverde y puso al frente del primer equipo azulgrana a Quique Setién. Siendo líder, aunque con un juego sin alma, el Barcelona acabó tirando LaLiga y terminó su andadura en la Champions League de la peor manera posible. Tras los duros golpes de Roma (3-0) y Liverpool (4-0) en 2018 y 2019 llegó el Bayern de Múnich para endosarle el resultado más abultado de la historia del club en Europa. En el Estádio Da Luz de Lisboa explotó todo: 8-2, Setién fuera, varios jugadores titulares saliendo en cohete, el fichaje de un Ronald Koeman que todavía sigue y un Leo Messi que decidió marcharse, aunque no acabó haciéndolo por la estrategia jurídica de Bartomeu. "Jamás iré a juicio contra el club de mi vida", confesó Messi en Goal.

Pero la parte deportiva no fue la única que cayó en picado. La imagen del Barcelona se deterioró por la revelación del caso 'Barçagate', destapado el 17 de febrero por la Cadena SER en Catalunya. El Barça tenía contratada desde 2017 a una empresa (I3Ventures) que se dedicaba a difamar a través de las redes sociales a exdirectivos del club, a exjugadores como Xavi Hernández o Carles Puyol, exentrenadores como Pep Guardiola, candidatos a la presidencia, empresarios, periodistas, políticos e incluso a algún jugador de la plantilla como Gerard Piqué. Además, los responsables fraccionaron el contrato, superior a 1 millón de euros anuales, en contratos inferiores a 200.000 euros, un hecho que evitó todos los controles internos.

Bartomeu, que había negado cualquier vínculo de la empresa con los mensajes en redes, rescindió el contrato y tuvo que dar explicaciones a toda la junta directiva. Dimitieron seis directivos, un grupo de socios bajo el nombre Dignitat Blaugrana puso una denuncia y la responsable de Compliance abrió una investigación interna que acabó con la misma trabajadora suspendida de empleo y sueldo y, posteriormente, despedida. A día de hoy, Bartomeu es uno de los cinco investigados del 'Barçagate', una causa que se dirime en el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona y por la que se acusa al expresidente de administración desleal y corrupción entre particulares.

Tras su dimisión, habiendo cerrado el ejercicio económico 2019-20 con 97 millones de pérdidas -provocadas en gran medida por la pandemia del coronavirus-, el club pasó a manos de una comisión gestora, que convocó elecciones para enero de 2021. Tras una nueva declaración del Estado de Alarma en España, la votación se retrasó hasta el 7 de marzo, fecha en la cuál se disputaron el trono azulgrana Joan Laporta, Víctor Font y Toni Freixa. El que ya había sido presidente desde 2003 a 2010 se impuso con claridad en las urnas: 30.184 votos, por los 16.670 de Font y los 4.769 de Freixa. Seis días antes de las elecciones, Bartomeu y su mano derecha en el Barça, Jaume Masferrer, fueron detenidos en la causa del 'Barçagate'.

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