'Winter is coming'. Han pasado unos dias desde la tocata y fuga de Thomas Partey. Los suficientes para no cometer el error de escribir en caliente y los necesarios para poder escoger las palabras adecuadas para quienes desean ponerle letras a los sentimientos. A estas alturas de la película conviene no engañar a la gente. A esa afición que tiene motivos para la sospecha, que siempre tiene temor a tiempos caducos y que sabe que, en cuestiones de mercado, las siglas SAD se representan con formas de bazar turco, de mercado persa y costumbres fenicias. Hace años que quien esto escribe sostiene, contra viento y marea, que todo está en venta en el Atlético de Madrid. Y hace lustros que, por más que los falsos profetas se empeñen en decir lo contrario y ponerle al nivel del Barça y del Madrid, el Atleti tiene que vender para poder comprar, con el miedo a perder sus mejores activos y tener que reinventarse de manera continua.
Thomas, nueve años en el club y símbolo de una cantera que hizo sentir orgullo a los mismos que hoy no entienden su decisión, se fue del Atleti. Quizá se sintió poco valorado. Quizá creyó que le iría mejor en otro equipo. Quizá creía que debía ganar más dinero. Quizá escuchó demasiados consejos de quien no debía. O quién sabe, quizá sucedió un poco de todas esas cosas. Lo que nadie puede dudar es que, a camino entre los que blanquean directivas y tratan a los jugadores como mercenarios, está la verdad. Esa sólo la sabe Thomas, unode mis jugadores favoritos, que decidió irse. No me importa si su padre bailó de felicidad, si los suyos rezaban poco o mucho o si cree que el Arsenal es más grande que el Atleti. Me sobra toda esa pus. Que le vaya bonito en Londres y recuerde que los aficionados del Atleti le han profesado un cariño sincero. Incluso los que ahora se sienten despechados y traicionados. Gracias, adiós y suerte.
Sí, la directiva ha vuelto a hacerlo. Pasan los años y los jugadores, pero sigue poniendo cláusulas de rescisión que, lejos de disuadir al enemigo, le invita a asomarse a una tienda que pone P.V.P. Sí, Thomas se ha ido. Es otro jugador importante que decide irse. Ni ha sido el primero, ni será el último. Y sí, Simeone, al que le piden ganar la Champions, la Liga, la Copa, la NBA, la Nascar, Ronald Garros y la Copa Stanley, tendrá que reinventarse. Sí, otra vez. Y sí, como al hincha del Atleti le vuelve a protestar el corazón, aplicará la de Sabina, preguntando en la farmacia si venden pastillas para no soñar. Se ha ido Thomas y ha sido suficiente para que los atléticos hayan invocado el imperio invisible de la incertidumbre. Error. Si fue cosa de dinero, el asunto no da para más. Y si fue cosa de lealtades, ya no es hora de reproches.Thomas quiso irse. Él se va y el Atleti se queda. Así es la vida. Los nombres pasan, el Atleti sigue.
