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Vinicius Junior Real MadridGABRIEL BOUYS / AFP

Sobre Vinicius Júnior y la autocensura

Ruben Uria BlogGoal

Confesión de parte: hace un par de años que trato y no siempre consigo escribir lo menos posible del Real Madrid. Cada vez que lo hago, suelo recibir una catarata de insultos, faltas de respeto, mofas, befas o comentarios hirientes. Da igual el contenido del escrito, los argumentos o los protagonistas de la historia. El día que no toca Florentino toca la amortización, cuando no es así toca Militao y cuando no, es el minuto noventa y Ramos, Juanfran al palo, el equipo del pueblo y el tenemos X Champions en bucle. El orden de los factores no altera el producto. Basta tuitear u opinar sobre cualquier cosa relacionada con el equipo de (casi) todos y llueve chapapote masivo. De ahí la autocensura profesional. Por comodidad, autodefensa y hastío. También la personal. Uno es colchonero y desde esa condición se comprende la desafección madridista y hasta el insulto en las redes. Asumido. A Dios gracias, uno aún come sin escribir del equipo del que otros dicen que todos comemos.

Sin embargo, esa autocensura profesional y esa preferencia personal hacia otros colores, no me impide escribir hoy sobre Vinicius Júnior, un niño al que la prensa nacionalmadridista lleva años vendiendo como el nuevo Pelé y al que la prensa antimadridista lleva los mismos años vendiendo como una estafa. Si el chico tuvo que elegir club, poco importa si lo hizo por convencimiento o por dinero. Lo que sí tiene relevancia es lo que hace sobre el campo. Y miren ustedes, a servidor, que es feliz si le encasillan como un antiprensa madridista de manual pero no como un antimadridista en potencia, se le abren las carnes con el tinglado montado alrededor de Vinicius. Tiene un repertorio de regates infinito y condiciones atléticas dignas de velocista jamaicano. Virtudes que merecen aplauso y reconocimiento. Si al talento no se le mira el DNI, tampoco se le debe mirar el escudo, ni la camiseta. Y Vinicius Junior tiene talento. No es mentira que desde que llegó la prensa oficialista del Madrid ha exagerado y engordado cualquier cosa que tenga que ver con el chico, pero también es verdad que con este chaval ha habido barra libre de porquería, chabacanería y comentarios indecentes. Antes de esta temporada, Vini apuntaba a un farol y mataba a una vieja. Este curso el cuento ha cambiado. Está viendo portería, amenaza al espacio y si sigue dejando la escopeta de corcho en casa, puede ser un gran jugador.

No es Pelé, ni Garrincha. Pero tampoco es una mentira, ni un meme. Vinicius ha tenido la valentía de comerse un puñado de críticas hirientes y ha asumido el desafío de mejorar desde la humildad. Eso exige y merece respeto. Habrá quien siga cerrando los ojos y siga dedicándole canciones populacheras de mal gusto, pero que el chico es un jugador diferente no lo puede dudar nadie. Ni su mayor crítico podría negarlo, porque una cosa es ser crítico y otra, bien diferente, ser idiota. Da igual si no llega a ser Balón de Oro y da igual si este arranque de temporada es flor de un día. Lo que no tiene sentido es negar lo que el campo dice. Vinicius está jugando muy bien. Si algunos le agraviamos gratuitamente, deberíamos pedirle disculpas. Si algunos dudamos de su capacidad futbolística, estábamos equivocados. Y si otros quieren seguir tirándole porquería gratis, será cosa suya. Seguir negando a Vinicius es ser tan torpe como los "acosadores" anónimos de las redes sociales, que insultan sin saber leer o tener ganas de hacerlo. Escrito queda. Y ahora, con la venia, pido perdón por saltarme la autocensura y regreso a mis cuarteles de invierno.

Rubén Uría

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