Hay quien piensa que es una baja más pero no lo es. Hay quien dice que es un nombre más en esa lista de 22 lesiones en la temporada, pero tampoco lo es. Lo cierto es que el Atlético echa de menos a Koke, a su capitán.
El Atleti acumula cinco tropiezos consecutivos, cifra que ha hecho que no ganara la Supercopa (por los penaltis), que quedara eliminado de la Copa del Rey (ante un Segunda B como la Cultural) y que se haya quedado fuera de los puestos de Champions y a trece puntos de la cabeza en Liga (perdió frente a Eibar y Real Madrid y empatara en casa ante el Leganés) y todos ellos han sido sin Koke.
El capitán no solo da estabilidad al centro del campo, ser el primero en ir a la presión, ejecutar los córners y falta (en combinación con Trippier) sino que añade algo que muchos atléticos añoran: alguien que ejerza de líder en el campo.
Tomó el rol de capitán tras la marcha de los Gabi, Godín, Juanfran o Torres y está llamado a tirar del carro junto a los Thomas o Saúl, todos ellos formados también en la cantera y con un peso específico en este nuevo atlético.
Con Koke el Atlético solo había perdido cuatro de los 24 partidos en los que actuó el de Vallecas, pero sin él se eleva a cinco pinchazos en cinco encuentros consecutivos.
En esta época de lesiones que merman al Atlético lo cierto es que Simeone a quien probablemente más eche de menos sea al capitán de su barco. Su vuelta está más cerca, pero hay que vigilar los tiempos para evitar una recaída como la sufrida en la Supercopa frente al Barcelona que le vuelva a dejar en el dique seco ahora que entra en el tramo decisivo de la temporada.




