Verdad Nº1: Jorge Sampaoli es un excelente entrenador.
Verdad Nº2: Jorge Sampaoli hizo casi todo mal como entrenador de la Selección argentina.
La verdad número 1 llevó a convencer a buena parte de la prensa -además de una parte menor del público futbolero- y a los dirigentes para suceder a Bauza. Más allá de algún que otro detractor (por haber dirigido a Chile o por tener justamente a periodistas a favor), había consenso en que era una buena opción. No era número puesto pero era un buen nombre.
Levantó una bandera ideológica que bajó dos veces. La primera vez por juntarse con Mauricio Macri y otra por insultar a un policía diciéndole cuánto gana por mes. Muchos de los seguidores que tenía por compañero o por opinar de la sociedad con una mirada un poco más profunda de lo habitual, los perdió. Y no ganó nada. Tenía algún que otro seguidor -y también enemigos- por hablar de fútbol con un lenguaje avanzado y original (mediocentro, central defensor, lateral atacante o central marcador) o por poner línea de tres, o por parecer ultraofensivo. Con todas las propuestas que tuvo Sampaoli al frente de la Selección no sólo que no ganó nada, sino que perdió a varios de sus defensores.
Entonces, ¿qué pasó entre la verdad número 1 y la verdad número 2? La respuesta a esta pregunta no busca explicar el resultado, sino el proceso. Sampaoli no repitió ninguna de las herramientas que lo llevaron a discutir con técnicos de elite: dejó de lado las cosas que lo llevaron a cuartos de final de Brasil 2014, a ganar una medalla de oro en Chile 2015 o a conseguir los resultados con Sevilla.
Se viene el último partido. En realidad, el partido que puede ser el último de muchas cosas. Puede ser el último partido de Argentina en este Mundial. Puede ser su último partido como DT de Argentina. Puede ser el último de Messi. Y de varios jugadores más (Mascherano, Di María…). Entonces, el pedido para Jorge Luis Sampaoli es que no escuche más a la cátedra, ni a ningún entrenador genial ni a los audios de Simeone. Que se escuche a él. Si va a ganar o va a perder, al menos que sea en su ley.
Hasta ahora, no repitió los 11 de un encuentro a otro. Pero ahí no está el problema. Lo que hizo mal hasta ahora fue no haber llevado a cabo su idea futbolística a la Selección. Si bien Alexis Sánchez no es Messi y aunque Argentina no tenga a Vidal, a Medel (¿Mascherano se le parece?) ni a Marcelo Díaz (¿Lo Celso?), la diferencia entre lo que proponía ese Chile y esta Argentina es abismal. Uno proponía algo claro, aunque cambiara de un partido a otro; al otro no se lo entiende.
Se viene su final del mundo. Es por eso que no se puede fallar más. Se puede perder el partido. Pero al que no le puede fallar Sampaoli es a su conocimiento.
¿Cómo debería formar, entonces, contra Nigeria, el martes a las 15? El equipo se arma desde el mediocampo y no desde el arco. Es lo más importante de sus formaciones. Para jugar bien al fútbol, hay que poner un volante central (mediocentro) que priorice el toque al pelotazo o al quite. Esa persona está en el plantel y se llama Giovani Lo Celso. Si no le gusta o no lo ve bien, que juegue Éver Banega. Al lado de él, hay que poner otro que pueda ayudar en la generación y en la tenencia de balón.
El resto, se puede amoldar. La línea de cuatro que pueda tocar desde abajo. Mercado (no hay otro), Otamendi, Mascherano y Tagliafico o Acuña. Lo único distinto sería recordar que hace rato que Sampaoli dice que el 14 es central y no volante. Mercado da marca pero también puede llegar. Otamendi y el lateral del Ajax son intocables.
Alrededor de los dos volantes del medio está la duda. Con eso puede jugar Sampa. O dos bien abiertos (Pavón/Salvio y Acuña/Di María) con dos delanteros o un tercer volante al eje y tres delanteros. Messi ocupará su lugar. Entre Higuaín y Agüero da igual a quien elija, pero lo ideal sería que jueguen los tres.
¿Hace falta hablar del arquero? Es difícil que un arquero que no sea Neuer, Ter Stegen o algún otro crack cambie algo con sus pies. De hecho, Sergio Rico, el que tuvo en Sevilla, le dio muchas alegrías y recién con Juan Manuel Lillo (asistente de Sampaoli en España) empezó a salir jugando.
Entonces, siguiendo la lógica de su historia, debería formar algo así: Armani/Caballero; Mercado, Otamendi, Mascherano, Tagliafico; Pavón, Enzo Pérez, Lo Celso, Acuña/Di María; Messi, Agüero.
El plan B sería Armani/Caballero; Mercado, Otamendi, Mascherano, Tagliafico; Lo Celso, Pérez, Banega; Messi; Higuaín/Dybala y Agüero.

