Vaya por delante que Griezmann, por suerte para él, no pertenece a ningún escuadrón paracaidista como sí le ocurría a James Ryan en la magnífica película de Spielberg. Tampoco parece que Koeman, para desgracia de Antoine, se parezca mucho al capitán Miller, que se desvivió por poder encontrar a un soldado sin estrellas ni distinciones. En este caso, a Griezmann las estrellas y las distinciones se le caen del pecho porque no le caben más.
Ante el Real Madrid, partido que todo futbolista sobre la faz de la tierra quiere jugar, Griezmann disputó solamente 9 minutos de encuentro cuando su equipo languidecía y era incapaz de hacerle ni siquiera cosquillas a los blancos. El técnico holandés, completamente incapaz desde el banquillo, no hizo cambios hasta el minuto 82, cuando llevaba desde el gol de penalti de Ramos siendo un juguete en manos del Real Madrid.
A Koeman hay que agradecerle que de oportunidades a los jóvenes, por supuesto, pero no a cambio de sentar a uno de los mejores atacantes del mundo. Ansu Fati y Pedri han sido dos bocanadas de aire fresco dentro de un equipo acomodado y que sigue viviendo de lo que invente Messi. La misión de Koeman es encontrarle sitio a Griezmann sin tener que prescindir de los dos jóvenes futbolistas. ¿A quién hay que quitar para meter a Antoine? Cosa de Koeman, que cobra por ello y muy bien además.
Encima, en el partido de ayer se vio que Pedri estaba metido con calzador en el equipo. El chico pasó prácticamente desapercibido volcado a banda derecha, cuando su juego le puede hacer ser un jugador diferencial por dentro. ¿Cuál era la premisa de Koeman? ¿Dejar fuera a toda costa a Griezmann en el partido más importante desde que el entrenador llegó a Barcelona? Sinceramente, no se entiende.
Quizá todo se pueda entender leyendo entre líneas los recados que Koeman le ha dejado al galo en rueda de prensa en las últimas semanas. ¿Relación rota antes de empezar? Sinceramente, esperemos que no.
Es obvio que Griezmann no ha empezado bien la temporada y tampoco estuvo bien la pasada, no hay que ser ningún lince para darse cuenta. Tampoco se parece al jugador diferencial que alcanzó su cénit deportivo con Simeone en el Atlético de Madrid. Por diversas razones, pero ni mucho menos la mayoría son achacables a Griezmann. Koeman, que le dio confianza al principio de la temporada, no puede quitársela así de un plumazo. Es totalmente contraproducente para los intereses el FC Barcelona.
Koeman tiene mucho trabajo, seguramente demasiado, pero una de sus principales premisas debe ser recuperar a uno de los jugadores más diferenciales con los que cuenta. Habría entrenadores que pagarían lo que fuese por tener a Griezmann en su plantilla, mientras el chico es infrautilizado por su entrenador. Salvar al soldado Griezmann debe ser la prioridad, pero para ello necesita a un capitán Miller que de momento brilla por su ausencia.



