Ha sido una temporada llena de cambios en el Wolves. La llegada de Bruno Lage no solo representa un nuevo modo de entender el juego, sino además el cierre de un ciclo que empezó hace cuatro años con la conquista del Championship bajo la conducción de Nuno Espirito Santo. La transición en la Manada no ha sido sencilla, pero los resultados poco a poco comienzan a llegar para este equipo que no renuncia al protagonismo en la Premier League.
En medio de todo este proceso, se produjo el tan esperado regreso de Raúl Jiménez. Luego de la fractura de cráneo en noviembre de 2020 durante el partido ante Arsenal, el delantero mexicano ha cumplido un riguroso proceso de rehabilitación en el que su salud ha sido la gran prioridad. El Lobo de Tepeji estuvo ocho meses fuera de los terrenos de juego y a pesar de perder el ritmo de competición, rápidamente pudo integrarse a la exigente dinámica del equipo.
Jiménez se reportó a la pretemporada del Wolves desde muy temprano y tuvo minutos de manera progresiva en los amistosos de julio. Esto le ayudó a ganar confianza, recuperar sensaciones y avanzar hacia el regreso a ese nivel que lo puso en el radar de los más grandes de Europa. La lesión es cosa del pasado y el hecho de que actualmente pueda ejercer su profesión sin ningún problema, ya representa un logro que hay que celebrar por todo lo alto.
Es cierto que todavía no tiene esos números que saltaban a la vista, pero esto responde más a los cambios que ha sufrido el Wolves que a problemas para reencontrarse con su nivel. Jiménez ha pasado de jugar como única referencia en el área a retrasar un poco su posición, moverse entre líneas, involucrarse en la elaboración del equipo y asociarse con Hwang Hee-Chan, delantero surcoreano que llegó al equipo en el pasado mercado de pases.
De hecho, Jiménez ahora mismo es el máximo asistidor del equipo (2) y esto dice mucho de la calidad que ha mostrado en este segundo semestre del año. Ha abandonado su rol natural y aún así sigue siendo clave para el Wolves, con el que no ha dejado de marcar, ni mucho menos: el mexicano actualmente tiene tres anotaciones en la Premier League, que casualmente representan nueve puntos para los suyos, vitales en esa pelea por un puesto a Europa League.
También es necesario destacar que, entre todos esos cambios implementados por Lage, Jiménez se ha quedado sin su principal socio: Adama Traoré. El español fue fundamental en el mejor momento de Raúl debido a su capacidad para generar desequilibrio por las bandas y asistirlo en el área, pero en lo que va de Premier League no ha tenido la regularidad de deseada y el mexicano ha tenido que desenvolverse en otro contexto en los últimos meses.
La primera mitad de la temporada, en ese sentido, ha sido notable para Jiménez: volvió después de un largo periodo lesionado, se adaptó a las ideas de su nuevo entrenador, cambió su rol en el equipo, no ha tenido a su fiel compañero en todos los partidos y aún así es el más destacado del Wolves. Raúl marcha en el camino correcto y tiene razones para celebrar en esta Navidad, pero ahora viene el tramo más exigente y tendrá que cargar al Wolves sobre sus hombros. Nada que no haya hecho.
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