Un equipo en construcción se topa a menudo con momentos de incertidumbre. El Barcelona no tiene ninguna duda de que el camino es el correcto y de que el modelo de juego para llegar a la meta es exactamente el que Xavi Hernández está aplicando desde que llegó al banquillo culé, pero la victoria in extremis en Elche y el empate sin goles ante el Galatasaray en el Camp Nou han frenado la euforia que vivía el colectivo azulgrana tras las goleadas al Atlético de Madrid, al Valencia, al Nápoles y al Athletic Club. Aquellos 19 goles en seis partidos, aquellos tres encuentros consecutivos marcando cuatro tantos. Era un Barça arrollador, un avión que atropellaba a quién se pusiese por delante. Incluso fuera de casa. Ahora la excitación se ha rebajado.
Este domingo por la noche, al equipo catalán no le queda otra -como viene sucediéndole desde el inicio de curso- que ganar y recuperar el tercer puesto de la tabla clasificatoria de LaLiga que le tomó prestado el Atlético de Madrid el viernes, tras su victoria en el Wanda Metropolitano ante el Cádiz. Son tres puntos de diferencia, pero los blaugrana tienen el goal average particular a favor, con lo que una victoria esta noche en el Camp Nou ante Osasuna les devolvería al tercer lugar que tanto esfuerzo le supuso. Para ello debe quitarse los fantasmas de encima y ayuhentar la sombra de duda que los últimos dos partidos ha generado.
Un tercer compromiso sin la lucidez de las jornadas pasadas no sería adecuado para afrontar las dos finales de la próxima semana, los últimos dos partidos antes del parón de selecciones. De no ganar bien a Osasuna, el Barça se iría a Estambul con dudas y urgencias que irían desde ganar -evidentemente-, hasta la obligación de volver a recuperar el buen fútbol y la eficacia goleadora escondida esta pasada semana. Xavi debe conseguirlo hoy para afrontar la vuelta de los octavos en el Ali Sami Yen con la mente clara y sin vacilaciones de ningún tipo. Además, la semana terminará en el Santiago Bernabéu con el gran Clásico ante el Real Madrid, que vuelve a sentirse poderoso tras la épica remontada al PSG en la Champions League.
Serán tres partidos de obligado alto rendimiento. Tanto el pasado domingo como en la ida ante el Galatasaray, Xavi hizo rotaciones. Esta noche, el encuentro no da para demasiadas pruebas, aunque no es descartable que Eric Garcia permita el descanso de Ronald Araujo, que necesita un pequeño parón de piernas tras haberlo jugado prácticamente todo en los últimos meses. Veremos si hay más rotaciones, tanto en el centro del campo como en la delantera, con Gavi con opciones de ocupar la banda izquierda para colaborar en la construcción con los centrocampistas y dejar el carril abierto para Jordi Alba, algo que funcionó ante el Atlético y ante el Espanyol, pero que no sirvió en Elche.
