Pocas luces y muchas sobras herencia de la etapa Herrera en Atlético Nacional, que si bien sacó tres puntos importantes en Jaraguay, no cambió la cara en un partido aburrido para la tribuna, con contadas opciones y dos equipos que no se encontraron cómodos en el campo.
Posiblemente las condiciones de la cancha no hayan sido las ideales para ver un mejor espectáculo, pero más allá de eso, tanto locales como visitantes lucieron cortos en sus propuestas ofensivas y pensaron más en cuidar sus arcos antes que ir en busca de la meta contraria.
En el cuadro antioqueño se esperaba un módulo de 4-3-3 con Pedro Sarmiento, pero en cancha se repitió el 4-2-3-1 de antes, solo con la novedad de tener a Dorlan Pabón jugando más por el medio, dejando las bandas a propiedad de Candelo y Mantilla. Por cierto, los extremos volvieron a tener un partido flojo y poco le aportaron en ataque al equipo, pero la respuesta desde el banco para mejorar eso fue reducida, pues no hay jugadores en esas posiciones para dar un recambio suficiente. Una muestra más de la pésima planificación de nómina hecha por la dirigencia para este semestre.
Nacional ganó gracias a un cabezazo de Banguero que lo devolvió al grupo de los ocho, pero los tres puntos no ocultan que Sarmiento tendrá mucho trabajo por delante para mejorar, porque el balance sigue siendo pobre y la exigencia propia pide niveles, individuales y colectivos, mucho mayores.