En una decisión histórica e impactante que refleja un giro radical en la política de la Federación Escocesa de Fútbol, se cerró uno de los capítulos más graves de violencia entre aficionados en el derbi del "Old Firm", con una sanción sin precedentes que obligará a los dos grandes de Escocia a jugar ante gradas vacías.
La Federación Escocesa ordenó, según la bbc, tanto al Celtic como al Rangers disputar sus próximos partidos como locales en la Copa de Escocia sin público, a raíz de los graves incidentes violentos que empañaron su enfrentamiento en los cuartos de final de la temporada pasada.
La Federación no se detuvo ahí, sino que impuso una dura multa económica de 100.000 libras esterlinas a cada club, que se pagará al equipo rival que los visite en esos partidos a puerta cerrada, con la amenaza de aplicar una segunda sanción de cierre total del estadio en caso de que se repita cualquier comportamiento inaceptable por parte de la afición de cualquiera de ellos durante las competiciones de Copa.
La noche del descontrol en Ibrox
Los detalles del incidente se remontan al pasado mes de marzo, cuando el Celtic se clasificó a las semifinales tras su emocionante victoria sobre su eterno rival, el Rangers, en la tanda de penaltis en el estadio de Ibrox. En cuanto el árbitro hizo sonar su silbato, el terreno de juego se convirtió en un escenario de caos, después de que los aficionados de ambos equipos invadieran el rectángulo verde y lanzaran fuegos artificiales y objetos, en unos hechos que provocaron heridas a varios agentes de policía y la detención de varias personas.
A raíz de ello, se formuló una acusación oficial contra ambos clubes en virtud del artículo 37 del reglamento disciplinario de la Federación Escocesa, relativo al comportamiento inaceptable, y ambos presentaron sus declaraciones ante un comité judicial independiente.
Un informe impactante y un cambio de enfoque
Un informe de revisión independiente, publicado el mes pasado bajo la presidencia de Mark Blackburn, reveló que lo ocurrido estuvo a punto de convertirse en un violento enfrentamiento colectivo, señalando claras deficiencias en ambos clubes y dirigiendo duras críticas a la propia Federación Escocesa por su anterior laxitud a la hora de afrontar el fenómeno de la violencia entre aficionados.
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Y aunque la Federación y la Liga Premier se habían limitado últimamente a imponer multas o a reducir los cupos de entradas por el uso de fuegos artificiales, la severidad de la sanción actual apunta claramente a un cambio total de enfoque.
Se espera que estas sanciones entren en vigor en la cuarta ronda de la Copa de Escocia a mediados del próximo mes de enero, con lo que la Federación Escocesa enviará un mensaje contundente que no admite interpretaciones: la era de la tolerancia con el comportamiento inaceptable ha terminado de forma definitiva.





