Buscando adaptarse a la tecnología de los inmuebles más modernos del planeta, en julio pasado el Estadio Azteca anunció que retiraría su impecable césped para darle entrada al pasto híbrido, utilizado por PSG, Barcelona, Real Madrid, Liverpool y otros poderosos equipos.
Después de un mes, la cancha se encuentra en pésimas condiciones, sufriendo las lluvias del sur de la Ciudad de México y el constante uso que se le da, encendiendo alarmas en el Club América y el Cruz Azul.

Además de los partidos de la Liga MX, el recinto ubicado en Tlalpan recibirá la NFL en el próximo mes de noviembre, por lo que comienza a existir preocupación por el terreno de juego y si podrá albergar el importante evento que comienza a ser una tradición.

En un comunicado realizado esta semana por la empresa Tarkett Sports, se informó que septiembre será fundamental para volver a la mejor versión del Coloso de Santa Úrsula, poniéndolo a la altura de las expectativas generadas.
A lo largo de sus 52 años, el inmueble capitalino se destacó por la pulcritud y cuidado de cada detalle, sorprendiendo los cambios en infraestructura y cancha que ha recibido en los últimos años, acercándolo a la modernidad, pero descuidando la mística que lo convirtió en una de las catedrales del futbol.



