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Josep Maria BartomeuGettyImage

Piqué pone en jaque a Bartomeu


EDITORIAL

Cada vez que Gerard Piqué abre la boca contienen la respiración en los despachos del Camp Nou. El central es alguien acostumbrado a decir lo que piensa sin importarle demasiado el qué dirán, ni siquiera si son sus propios jefes los que escuchan que para ser un buen presidente del Barcelona "hay que cambiar muchas cosas" mientras se presenta como alternativa a la sucesión en el largo plazo. De momento asegura que sigue disfrutando del fútbol y que después, "ya veremos", aunque insista en la necesidad de estar "al cien por cien" para poder gestionar el club como requiere.

Es evidente que al actual presidente, Josep Maria Bartomeu, no le habrá gustado el último arranque de sinceridad de uno de los capitanes del equipo. No contento con ello, el defensa también tuvo tiempo de desvelar que "le planteamos a Bartomeu que nos retocábamos el contrato para ajustar el fair play financiero y cobrar más adelante para que Neymar pudiera venir". Es decir, que todos querían al brasileño pero nadie estaba dispuesto a perdonar un solo euro. Como mucho, a cobrarlo más tarde de lo esperado.

Sin embargo, Piqué debería saber que no basta con ello. El Barcelona le debe en estos momentos muchísimo dinero a Messi correspondiente al sueldo de temporadas anteriores. Falta solo aumentar la deuda en salarios pensando en recuperar a un tipo que se fue por su propio pie para que la insostenibilidad financiera pase a ser del todo asfixiante en un club al que sin Neymar ya le está costando pagar las fichas de sus estrellas. "Le dijimos que se iba a una cárcel de oro" explicó Piqué pero Neymar hizo lo que le vino en gana.

Y también Piqué, quien a fin de cuentas se atrevió a criticar y a desdramatizar los viajes transoceánicos en la misma frase. "El avión cansa pero puedes dormir, lo que cansa de verdad es hacer una pretemporada que no te permita entrenar" soltó sin tener en cuenta que en los últimos dos meses ha gozado de veinte días libres y los ha utilizado para gestionar sus cosas, en su derecho está, y no para mejorar la puesta a punto individual. 

El central ha desafiado en ocasiones al presidente. "Si quiere hablar ya sabe donde estoy" comentó tras criticar un artículo en Mundo Deportivo que, según él, se había redactado al dictado de la junta directiva. Hará bien Piqué en tomar buena nota de su actitud para que, cuando sea él quien ocupe la presidencia, pueda lidiar con los jugadores, como él, más díscolos y librepensantes del vestuario. Serán ellos los que le harán la presidencia más o menos difícil, a fin de cuentas.

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