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Piqué Leganés Barcelona LaLigaGetty Images

Piqué, el arranque más duro


EDITORIAL

No está siendo fácil el arranque de la temporada para Gerard Piqué. A la falta de equilibrio del equipo, que expone en exceso a una defensa que ha encajado esta temporada 19 goles en los 19 partidos que ha disputado, se le suma cierta irregularidad del central, superado en ocasiones hasta el punto de haber visto ya 10 tarjetas amarillas tras 17 partidos, 3 más de las que vio la temporada pasada en los 52 entorchados que disputó.

Es decir, Piqué lamentó el pasado 6 de octubre ante el Sevilla las mismas amonestaciones que en toda la temporada pasada pero habiendo disputado 42 partidos menos. Desde entonces todavía ha visto otras 3 ante el Slavia de Praga, el Levante y ayer a domicilio del Atlético y ya ha cumplido dos partidos de sanción por acumulación, uno en la Champions League y el otro en la Liga.

El Barcelona logró la victoria en ambas ocasiones y solo encajó ante el Borussia Dortmund cuando la victoria estuvo ya encarrilada. De esta forma Ernesto Valverde y los suyos han logrado que la ausencia del defensa con más presencia de los últimos años no se haya notado apenas. Sin embargo, el entrenador deberá reajustar los planteamientos para evitar que el líder de la zaga tenga que arriesgar menos.

Ya lo hizo en el Wanda Metropolitano, sin ir más lejos, cuando resolvió sustituirle a raíz de un choque con Vitolo en el tramo final del partido. "Tenía una amarilla y estaba renqueante" señaló el entrenador al finalizar el encuentro, buena prueba de que el central sigue siendo fundamental para sus esquemas. Y para que lo siga siendo sabe que deberá tener mano izquierda.

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