Nada es tan aburrido como una pelea entre dos boxeadores que pasan todo el tiempo bailando en el ring, bajando el reloj y sin correr ningún tipo de riesgos ante el adversario. Algún bostezo se le escapa al noble espectador, que conforme transcurre el combate va perdiendo la ilusión de presenciar algo acorde con sus expectativas. Lo más cercano a semejante tortura, es lo que vimos en el inicio de la Liguilla del Apertura 2021.
Es una verdad del tamaño del Estadio Azteca: no se recuerda un comienzo de la Fiesta Grande tan aburrido como este. Los dos primeros partidos correspondientes a la ida de los cuartos de final, culminaron con un contundente empate sin goles en el marcador. El miedo a perder ganó por goleada sobre el deseo de ganar y conquistar uno de los boletos que otorgan el derecho a disputar las semifinales de la Liga MX.
La eliminación del gol de visitante como criterio de desempate ha tenido un impacto realmente importante sobre el espectáculo de la instancia más interesante del torneo. Y es que la medida promueve planteamientos excesivamente conservadores por parte de los equipos mejor posicionados en la tabla general, que no tienen ningún incentivo para asumir el protagonismo en el partido de ida y asumir riesgos innecesarios.
Un claro ejemplo de ello es la propuesta del América en Ciudad Universitaria. Las Águilas llegaron como los líderes de la ronda regular y el favoritismo sobre sus hombros; sin embargo, el equipo azulcrema no movió un dedo para buscar la victoria en el Clásico Capitalino. El empate sin goles lo favorece y ahora tiene la ventaja adicional de cerrar la eliminatoria en casa, lo que justifica aún más su actitud en la ida.
Los de Coapa precisamente quedaron eliminados en el Guardianes 2021 por el gol de visitante, luego de vencer a Pachuca en el partido de vuelta por 4-2. Santiago Solari reconoce que el formato de la competencia condiciona el comportamiento de los equipos en estas instancias y por eso considera que su equipo hizo lo correcto en el primer capítulo ante los de la UNAM.
"Cada eliminatoria dura 180 minutos. Pumas sabe que el torneo comienza de vuelta, los puestos más allá de que son para elegir los campos, inician todos de vuelta con las mismas posibilidades", aseguró el DT de las Águilas luego del empate sin goles en Ciudad Universitaria, resultado que los deja en una posición más cómoda de cara a lo que será la vuelta de los cuartos de final de la Liguilla.
Lo mismo sucedió en la eliminatoria de Atlas y Rayados. Los Rojinegros avanzaron de forma directa y tomaron la misma actitud del América, cediendo la iniciativa al rival y conservando esa ventaja que les brinda su buena posición en la tabla general. Es así como el empate sin goles fue un negocio redondo para el equipo de Diego Cocca, que tiene en sus manos la posibilidad de hacer algo grande en la vuelta.
Para Atlas no fue algo nuevo, pues en la ronda regular fueron el equipo con mejores registros defensivos: solo tuvieron que sacar el balón de su portería en 10 oportunidades. Es así como el equipo abrazó la idea con la que llegaron a esta instancia para sacarle provecho a la eliminación del gol de visitante, logrando de esta manera quedar a un paso de entrar al selecto grupo de los cuatro mejores del campeonato.
"Hoy tenemos la oportunidad de que en 90 minutos, ganando o empatando, podamos jugar una semifinal, que en Atlas hace mucho no pasaba. Así que este es el momento, hay que venir a alentar y estoy seguro que la gente se irá orgullosa del estadio", dijo Cocca sobre las posibilidades que tienen los Rojinegros ante Rayados, equipo que se verá en la obligación de arriesgar desde el primer minuto.
Es así como la nueva regla para el desempate de las eliminatorias afecta el entretenimiento al que nos tiene tan acostumbrados la Liguilla. Los partidos de ida cada vez serán más aburridos, siendo el equipo con mejor posición en la tabla el que renuncie a la idea de jugar al futbol. Así como sucede con el Repechaje, la Liga MX continúa premiando la mediocridad y eliminando cualquier incentivo que promueva el espectáculo.
