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Betis Valencia Copa@valenciacf

No se puede estar en peores manos

El valencianismo dio el pasado fin de semana en Sevilla, una lección de sentimiento por un club que se desangra a todos los niveles y donde su máximo accionista, Peter Lim, ha sido incapaz de valorar nunca que su mayor patrimonio, sería cuidar un poco a esa gente. Como se pudo comprobar en La Cartuja en la final de Copa el valencianista siempre está y necesita estímulos para volcarse con los suyos. Sin embargo, lleva tres años recibiendo desprecios por parte de una propiedad que ya ha roto todos los puentes de retorno posibles para una relación normal. 

El Valencia CF perdió la Copa pero el club consolidó a su masa, consolidó que el día que haya gente que quiera un poquito al club gestionándolo, el Valencia CF volverá pronto a ser un club con aspiraciones lógicas y un club lógico. Sin embargo, Sevilla también dejó claro que Lim pasa absolutamente del club, que ha tirado la toalla y que lo único que quiere es que no le cueste dinero hasta que encuentre alguien que le quiera pagar lo que pide por sus acciones. 

El club se quedó casi 9000 entradas para repartir entre amiguetes y los que eligió el presidente, siempre intentando que fueran personas que no quisieran protestar por la gestión. Aún con ello, la gente empujó a su equipo con el alma y no se notó que habían 10.000 béticos más en las gradas. Esa es la grandeza del Valencia CF y ahí reside su fuerza para levantarse el día que se vaya Lim. Sin embargo, ahora la cosa pinta mal, muy mal porque el club se ahoga en lo económico y esté quien esté lo va a tener muy difícil. 

El asiático valora en la lejanía un cambio de rumbo, el enésimo, y colocar a personas de fútbol en la parcela deportiva pero como todo lo que hace Lim, siempre es lento y este club sin dinero, lo único que necesita e acción y decisiones. La entidad no sabe hacia dónde camina porque el presidente que tiene no sabe nada de fútbol y el tipo que le acompaña y le regala los oídos, es un director deportivo de segunda al que cada vez se le respeta menos en el mundillo porque todo el mundo sabe que no tiene ningún poder en el club. 

La entidad va abocada a unas ventas importantes este verano y solo con Guedes no bastará. El club habla de las renovaciones de Gayà y Soler, porque los dos se quieren quedar, pero es posible que la realidad choque con los deseos y que el mercado obligue a vender al centrocampista. El margen salarial de la Liga apretará mucho al club y los fichajes serán de poco coste, o ninguno, y como en los últimos años basados en las cesiones. 

Ahora bien, por mucho que intenten desmentir que hay alternativas para la dirección deportiva, algo que han contado con nombres y apellidos periodistas cercanos al régimen, sin ser desmentidos, la triste realidad es que tienen otra vez a otro entrenador quemado. Bordalás ya no se los cree hace mucho porque cree que le engañaron el pasado verano. Es cierto que su ilusión por entrenar al Valencia y seguir disfrutando de Mestalla le ha hecho seguir tragándose sapos, pero es nadie tiene claro que quiera seguir haciéndolo o que Kumar no convenza a Lim para echarlo porque ya no le cae tan bien su entrenador. Porque Anil sacó pecho las primeras cinco jornadas de Liga, diciendo que Bordalás era fichaje suyo. 

El Valencia no puede estar en peores manos. Porque son manos que sólo vinieron buscando negocio y nunca quisieron entender lo que era el club. Hoy, el negocio ya no existe, y el que li sufre es el club, al que han destrozado, y su afición, a la que tienen absolutamente aburrida. No vienen buenos tiempos por Mestalla. 

Héctor Gómez

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