Xavi convocó a ocho delanteros. Los tres nuevos, el defenestrado Dembélé, los dos chicos del filial que siempre rinde, el danés Martin Braithwaite y el espigado Luuk de Jong. Aquel del que Ronald Koeman aseguró que remataba mejor de cabeza que Neymar Jr. Puede que el holandés no estuviera equivocado porque, desde que llegó el nuevo técnico, el delantro cedido por el Sevilla ya ha salvado tres partidos para que el Barça sumara puntos. Este domingo, otro gol decisivo tras un fuerte cabezazo en el último minuto de encuentro que hizo gritar a todo el banquillo culé y que hundió a un Espanyol que había firmado un partidazo y que había desesperado al conjunto blaugrana.
El Espanyol-Barça tuvo la intensidad de un derbi barcelonés de toda la vida. Y también los giros de guión que acostumbran a tener este tipo de partidos que, por históricos, siempre acaban siendo apasionantes. La última vez que el Barcelona visitó Cornellà-El Prat, los pericos también consiguieron desesperar al conjunto blaugrana, que este domingo vio como LaLiga sigue a kilómetros de distancia pese al empate del Real Madrid ante el Villarreal. Pero es que, a los cinco minutos de partido, el Barça le recortaba dos puntos a los blancos con un tempranero gol de Pedri para dejar helado el estadio blanquiazul. Y el resultado pudo incluso ser superior si Ferran Torres o Adama hubieran acertado en alguna de sus claras ocasiones ante Diego López.
Pero esto es un derbi y, si perdonas, tu rival te acaba atropellando. Ya lo hizo hace dos temporadas, con un gol al final del chino Wu Lei que ponía el empate a dos, y lo volvió a conseguir con un golazo de Darder a pocos instantes del descanso y con el segundo de Raúl de Tomás tras un error gravísimo de Eric García que dejó al Barça muy tocado. Ese gol de Wu Lei de la temporada 2019-20 llegó en el último suspiro y significó el empate a dos. Este domingo, el gol de Luuk de Jong, en la misma portería que el tanto del delantero chino, también puso el 2-2 en el marcador en el tiempo de descuento. Y es que Xavi se abrazó a De Jong, el delantero menos identificado con ese estilo que no se cansa de defender el técnico, tras varios centros peligrosos al área que no tuvieron rematador. Los buenos balones de Adama y Dembélé hacia Ferran y Aubameyang no consiguieron encontrar portería, a lo que el entrenador recurrió a la solución sencilla: Luuk a dentro para intentar cazar alguna. Y a la segunda que tuvo, gol y punto salvado.
