Modric y la filosofía del movimiento

Comentarios()
Una secuencia de 15 minutos en el entrenamiento de Croacia que deriva en una forma de jugar. Correr, intensificar el ritmo y desplazarse siempre.

El profe les pidió a los jugadores que se movieran un poco con la pelota antes de comenzar algunos ejercicios de calentamiento y elongación, previo a trabajos algo más serios en una cancha reducida que ya tiene forma en el reluciente campo de juego del estadio Luzhniki, en Moscú. Entonces, les pide que formen parejas y les da una pelota a cada una. 

Ivan Rakitic está sobre un costado, a unos 20 o 25 metros de su compañero de juego. Practica pases. Le da con una precisión exquisita. La pelota se mueve con los efectos de una bola de billar. En retroceso, como si se fuera desinflando en el aire. Hacia adelante, como un globo que acelera el ritmo mientras pierde aire. De costado, dobla como en una curva cerrada. Le da con el empeine. También con el borde interno. Alguna vez prueba un puntinazo. Y hasta con la suela. Se queda siempre en la misma zona. Cada tanto, se corre para tomar una pelota que quedó corta de su compañero. No mucho más.

Del otro lado del campo de juego se ubica Luka Modric, el enemigo del jugador de Barcelona durante la temporada de clubes, el socio máximo cuando se ponen la camiseta de Croacia. El mediocampista del Real Madrid, sin embargo, parece interpretar de otra manera el juego libre que propuso el preparador físico. Comparte balón con Ante Ćorić, un joven alto y técnico que juega en la Roma. Y, aunque cada tanto se queda en el lugar para practicar diferentes tipos de remates, a Modric le gusta moverse.

Da los pases mientras corre. Acelera para reclamarle un pase distinto a su compañero. Corre de una portería a otra y practica todo en movimiento. Se dirige hacia adelante y le da bien fuerte con el empeine, pero en la parte de arriba de la pelota. Sale un golpe bien seco, rápido, al pie. Se desplaza hacia los costados como si fuera a practicar un centro. Corre hacia al área y se ofrece como si fuera un centrodelantero. Luego da la vuelta y regresa como un lateral que acaba de terminar su excursión en el ataque y precisa volver a cubrir su zona. 

En unos minutos de entrenamiento, Rakitic y Modric exponen sus formas. Uno, el del Barcelona, es un pasador nato con desplazamientos más bien cortos y pocas intenciones de moverse por grandes terrernos. El otro, del Real Madrid, es un todoterreno que va al lugar donde se encuentre el balón. 

Ante Rusia, Modric fue la gran figura del equipo que va por un lugar en las semifinales ante Inglaterra, en Moscú. Jugó como lo hizo en el entrenamiento previo al partido. Corrió por todos lados, la pasó todo lo que pudo, se movió en todos los sectores del campo de juego. Dio 102 pases (89 correctos; en el Real Madrid promedio 53.46 en LaLiga, un porcentaje lógicamente más bajo teniendo en cuenta que sus compañeros en el medio son Casemiro y Kroos). De esos, 37 fueron en el tercio superior del campo. Bastante más atrás quedó Rakitic, con 102. Hizo 11 regates, cinco más que Ante Rebic, segundo en ese ranking. Recuperó 15 pelotas, cuatro más que Marcelo Brozovic. 

Croacia se mueve al ritmo de Modric. Y Modric juega bajo una filosofía tan clara como complicada de replicar. Sin correr, nada tiene sentido. Sin movimiento no hay fútbol.

Próximo artículo:
Las coartadas de Julen Lopetegui en el Real Madrid
Próximo artículo:
Kroos no jugó ni un minuto ante el Levante
Próximo artículo:
Quiénes son los lanzadores de penaltis, faltas y saques de esquina en el Barcelona
Próximo artículo:
Cuántos goles lleva Cristiano Ronaldo
Próximo artículo:
Olazábal sobre el Real Madrid: "Está claro que echan de menos a Cristiano Ronaldo"
Cerrar