Una exhibición más en El Campín, no con tantos lujos, pero sí con el trabajo necesario para superar a un rival tímido, que ni siquiera supo defenderse bien en campo propio para evitar la derrota o buscar transiciones rápidas. Millonarios ganó bien, una vez más.
El Embajador se consolida en cada partido, aún en las presentaciones menos vistosas, pero que suman puntos, como en la fecha anterior en Rionegro. El cuadro de Gamero entendió que los 90 minutos, sin importar el rival, son una oportunidad para seguir progresando y llegar en alto nivel a la parte más importante del campeonato. La máquina se ve cada vez más aceitada.
Sea con el equipo principal, como el de esta noche pese a las ausencias de Perlaza y Vásquez o con rotaciones como el miércoles en Copa, Millonario sigue siendo el mismo y es un gran mérito del técnico, producto de la credibilidad en el proceso. La columna vertebral está clara: Montero, Llinás, Vargas, Vásquez, Silva, Daniel y Luis Carlos Ruíz. Desde ahí parte todo el engranaje, que pocas veces cambia y ahora pocas veces falla.
Los números respaldan la campaña, tanto en puntos, como en goles (a favor y en contra) e incluso en partidos de invicto, que ya asciende a 9, pues este semestre los capitalinos aún no han conocido la derrota. Los argumentos se siguen sumando, incluso la suerte como en el segundo gol, que en campañas anteriores dio la espalda en momentos determinantes. Todo sigue sumando.